La salida de cientos de ciudadanos palestinos desde la franja de Gaza hacia destinos como Sudáfrica e Indonesia ha revelado una estructura operativa coordinada por Ad Kan, una organización israelí integrada por exoficiales de inteligencia. Bajo la fachada de la entidad humanitaria Al-Majd, este grupo ha facilitado el traslado de residentes del enclave en un contexto de devastación extrema, planteando interrogantes sobre la naturaleza voluntaria de estas migraciones y los objetivos políticos de fondo.
Estrategia de evacuación y el papel de la organización Ad Kan
La evidencia recopilada a través de registros financieros, contratos y testimonios confirma que Ad Kan ha gestionado al menos tres vuelos de gran capacidad desde mayo pasado. La organización, cuyo nombre en hebreo significa “ya basta”, ha operado históricamente de forma encubierta para infiltrarse en movimientos considerados antiisraelíes. En esta ocasión, la ejecución de los traslados se realizó mediante Al-Majd, una empresa que se presenta como una ONG de ayuda a comunidades musulmanas, permitiendo así distanciar los vínculos directos con el aparato de seguridad israelí.
Se ha constatado que el fundador de Ad Kan, Gilad Ach, es un activo promotor del reasentamiento de la población de Gaza fuera del territorio. Tras las propuestas iniciales de la administración de Donald Trump sobre el traslado de palestinos, Ach desarrolló informes técnicos que calificaban la emigración masiva como “totalmente factible” y de alto interés estratégico para Israel. Aunque los planes oficiales de reasentamiento masivo fueron desestimados internacionalmente bajo acusaciones de limpieza étnica, sectores de la coalición de gobierno de Benjamin Netanyahu mantienen el respaldo a la salida de la población gazatí.
La implementación de estos vuelos requiere una coordinación logística compleja, ya que cualquier salida de la franja de Gaza debe contar con la autorización de Cogat, el organismo de defensa de Israel que supervisa los movimientos en el enclave. Los pasajeros, por su parte, reportan haber pagado tarifas de hasta 2,000 dólares por persona, canalizados mediante transferencias bancarias y criptomonedas, para asegurar un lugar en los aviones que despegan desde el aeropuerto de Ramon, en el sur de Israel.
El dilema humanitario frente a la política de desplazamiento
Los testimonios de los palestinos que han aterrizado en Johannesburgo y Yakarta reflejan una situación de desesperación absoluta. Tras años de conflicto y condiciones de hambruna, el origen de la ayuda resulta irrelevante para quienes buscan la supervivencia de sus familias. Los pasajeros indicaron que la destrucción total de la infraestructura en Gaza eliminó cualquier alternativa de permanencia, describiendo el entorno como inhabitable antes de abordar los autobuses que los condujeron fuera del enclave hacia el territorio israelí para su registro y posterior vuelo.
Por su parte, el gobierno de Sudáfrica ha reaccionado con severidad ante estos movimientos. El ministro de Relaciones Exteriores, Ronald Lamola, ha señalado que estos vuelos forman parte de una agenda diseñada para despejar la presencia palestina tanto en Gaza como en Cisjordania. Como respuesta directa, las autoridades sudafricanas revocaron las exenciones de visa para ciudadanos con pasaporte palestino, argumentando un abuso del sistema por parte de intermediarios israelíes.
La narrativa de “emigración voluntaria” es cuestionada por organismos de derechos humanos, quienes sostienen que en un escenario donde el territorio ha sido diezmado, la elección de partir no puede considerarse libre de coacción. Existe, además, una preocupación técnica sobre el derecho al retorno, dado que Israel no ha garantizado que los ciudadanos que han salido bajo estos esquemas puedan reingresar a sus hogares en el futuro.
Repercusiones geopolíticas y estructura de Al-Majd
La opacidad de Al-Majd es un componente central de la operación. Aunque la entidad afirma haber sido fundada en Alemania en 2010, no figura en los registros de organizaciones benéficas de dicho país. Investigaciones sugieren que la estructura utiliza personal de habla árabe para gestionar las solicitudes, ocultando la participación de ciudadanos israelíes en la atención directa al público. El empresario Moti Kahana, quien participó en las fases iniciales de la logística, confirmó que la intención de Ad Kan era proyectar una “cara árabe” para facilitar la captación de pasajeros.
Desde la perspectiva del mercado y la política regional, esta dinámica genera los siguientes efectos:
- Aislamiento diplomático: La tensión entre Sudáfrica e Israel se intensifica debido a la interpretación de estos vuelos como una herramienta de ingeniería demográfica.
- Nuevas rutas migratorias: La apertura de corredores hacia el sudeste asiático y África marca un cambio en los patrones de refugio para la población de Gaza.
- Validación de agendas internas: Para los grupos de extrema derecha en Israel, el éxito de estos vuelos refuerza la viabilidad de la “salida voluntaria” como política de Estado de facto.
La oficina del primer ministro Netanyahu y los organismos de defensa han evitado realizar declaraciones oficiales sobre estos traslados, manteniendo una ambigüedad que permite la continuidad de las operaciones mientras se evalúa el impacto en la opinión pública internacional y la estabilidad de las fronteras.
