Estado de México: ¿Es posible mantener la tendencia a la baja en criminalidad?

El Mando Unificado en el Oriente mexiquense reporta baja de homicidios y robos. MÁS CONTEXTO analiza la efectividad real y las discrepancias en cifras clave de seguridad.

Estado de México: ¿Es posible mantener la tendencia a la baja en criminalidad?
Estado de México: ¿Es posible mantener la tendencia a la baja en criminalidad?

El Mando Unificado Oriente ha reportado una disminución significativa en homicidios dolosos y robo de vehículos en 15 municipios del Estado de México, impulsado por estrategias de inteligencia y coordinación. Sin embargo, persisten interrogantes sobre la uniformidad de las métricas clave.

En MÁS CONTEXTO nos inquieta la disparidad en los datos oficiales sobre la reducción del robo de vehículos, un indicio de que la narrativa de éxito puede ocultar complejidades operativas aún no resueltas. Hemos detectado una grieta en la solidez de estas victorias iniciales.

Durante la Mesa de Paz, realizada en el municipio de Cuautitlán México, la gobernadora mexiquense, Delfina Gómez Álvarez, destacó que, al cumplirse 412 días de la implementación del Mando Unificado en la región Oriente, se ha registrado un descenso en dos delitos clave: homicidio doloso y robo de vehículos. Específicamente, los homicidios dolosos mostraron una caída de hasta el 34 por ciento. En cuanto al robo de vehículos, la comunicación inicial de la gobernadora señaló un descenso del 15 por ciento en los 15 municipios bajo este esquema.

Posteriormente, el General Raúl Martínez González, Coordinador del Mando Unificado del Oriente, ofreció un reporte más detallado durante la misma reunión. A través de sus redes sociales, el General Martínez González compartió que desde el inicio de esta estrategia y hasta la fecha de la Mesa de Paz, la disminución en homicidio doloso se mantiene en un 34 por ciento. No obstante, para el robo de vehículo, su informe precisó una reducción del 52 por ciento en los mismos 15 municipios que conforman el Mando Unificado. Nuestra lectura es que esta variación en las cifras de robo de vehículos entre declaraciones oficiales demanda una clarificación metodológica para asegurar la transparencia y evitar diluir la percepción de un avance real. La reducción en ambos delitos, según explicó el coordinador, abarca un periodo de análisis de 412 días, comparando el lapso anterior y posterior a la creación de este organismo de coordinación.

La inteligencia como eje contra la delincuencia

La estrategia detrás de estos resultados se basa en un robusto trabajo de inteligencia. Este enfoque ha permitido la ejecución de operativos focalizados en puntos críticos como el transporte público, las zonas de cajeros automáticos y colonias con alta incidencia delictiva. Tales acciones no solo posibilitaron la prevención y contención de la criminalidad, sino que también incluyeron el seguimiento riguroso de denuncias ciudadanas, vital para la adaptación de las tácticas. La mandataria enfatizó que “en coordinación, los tres órdenes de gobierno estamos implementando acciones para la seguridad de las familias de la Zona Oriente”. Hemos de señalar que la sola enumeración de entidades y tácticas no garantiza la consolidación de estos logros; el desafío reside en la continuidad y adaptación estratégica frente a la dinámica criminal, lo cual exige una vigilancia constante más allá de los informes puntuales.

Los municipios que integran esta estrategia de seguridad en la Zona Oriente son: Cuautitlán Izcalli, Chicoloapan, Chimalhuacán, Coacalco, Cuautitlán, Ecatepec, Ixtapaluca, La Paz, Naucalpan, Nezahualcóyotl, Tecámac, Texcoco, Tlalnepantla, Chalco y Valle de Chalco. La Mesa de Paz número 87 contó con la asistencia de figuras clave en el gobierno estatal y federal. Entre los presentes se encontraban Horacio Duarte Olivares, secretario General de Gobierno; Cristóbal Castañeda Camarillo, secretario de Seguridad; José Luis Cervantes Martínez, fiscal General de Justicia estatal; y Maricela López Urbina, secretaria Técnica. Además, la reunión congregó a representantes de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina, la Guardia Nacional, el Centro Nacional de Inteligencia y a los alcaldes de la región, subrayando el enfoque interinstitucional de la estrategia.

Desde MÁS CONTEXTO, observamos con cautela la evolución de estos indicadores. Si bien la reducción inicial es meritoria, proyectamos que la verdadera prueba del Mando Unificado radicará en su capacidad para sostener estas mejoras, disipar las sombras de las disparidades métricas y adaptarse a nuevas amenazas sin depender de la efervescencia mediática. Es imperativo que la coordinación se traduzca en una estrategia resiliente y no solo en un reporte de impacto inmediato.

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