El CJNG blindó su imperio criminal post-Mencho y su estrategia

El CJNG desafía la lógica criminal: tras la muerte de "El Mencho" y la captura de "El Jardinero", el cártel mantiene un poder militar y económico inquebrantable, blindado por su sofisticada estructura multinacional y alianzas estratégicas que lo consolidan en México.

El CJNG blindó su imperio criminal post-Mencho y su estrategia
El CJNG blindó su imperio criminal post-Mencho y su estrategia

La operatividad del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) exhibe una continuidad férrea, lejos de las fracturas internas esperadas tras la caída de Nemesio Oseguera, “El Mencho”, y la reciente captura de “El Jardinero”. Su estructura se adapta y se expande, blindando su poderío militar y económico.

En MÁS CONTEXTO nos inquieta cómo la narrativa mediática subestima la sofisticación del crimen organizado en México. La presunta caída de un líder, lejos de desarticular, revela una arquitectura criminal que trasciende el individuo y opera con la lógica fría de una multinacional.

La Iniciativa Global de Datos y Ubicación de Conflictos Armados (ACLED) documenta que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) mantiene su poderío militar y sus mercados criminales intactos, a pesar de la muerte de su jefe, Nemesio Oseguera, “El Mencho”, el 22 de febrero último. Dos meses y medio después de su deceso en un operativo del Ejército en Tapalpa, Jalisco, la analista en jefe de ACLED para América Latina, Sandra Pellegrini, no encuentra evidencias de una fractura interna en el CJNG, ni de que grupos rivales, como el Cártel de Sinaloa, hayan capitalizado esta ausencia. Lo que hemos detectado es una combinación de “contención táctica” y una formidable capacidad de adaptación, sin un sucesor visible que haya emergido.

El efecto limitado de la captura de “El Jardinero”

La captura de Audías Flores Silva, “El Jardinero”, el 27 de abril en Nayarit, considerado uno de los cabecillas y posible sucesor de “El Mencho”, se presenta como un golpe táctico. Sin embargo, nuestra lectura es que este evento, aunque relevante, no altera la columna vertebral logística y financiera del cártel. Los dos capos restantes en la línea de sucesión directa, Juan Carlos Valencia González, “El 03” (hijastro de “El Mencho”), y Gonzalo Mendoza Gaytán, “El Sapo”, no han mostrado señales de una disputa por el liderazgo.

La continuidad operativa y la alta capacidad armada del CJNG son innegables. Sus negocios persisten, sus redes territoriales permanecen vigentes y sus vínculos logísticos y financieros demuestran una independencia de figuras individuales. La caída de “El Jardinero” puede considerarse un impacto localizado, sin efectos sistémicos profundos sobre la organización.

La herencia económica de “El Mencho”

El consultor de seguridad Chris Dalby, de Dyami Security Intelligence, compara la estructura del cártel con la de una empresa multinacional: la máquina económica construida por “El Mencho” sigue funcionando bajo la inercia de la oferta y la demanda, no solo en el tráfico y fabricación de drogas, sino en un portafolio diversificado de rentas criminales que abarcan desde la extorsión hasta el contrabando de combustibles.

Nuestra lectura es que esta resiliencia económica es el verdadero blindaje del CJNG. La presión ejercida por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, impulsada a su vez por el mandatario estadounidense Donald Trump, ha sido un factor que ha contenido una fractura interna al mantener la mira sobre el grupo, como lo demostró la captura de “El Jardinero”. Sin embargo, Dalby anticipa que los cambios podrían manifestarse en las estructuras locales tipo “franquicia”, donde los grupos operan con mayor independencia si el liderazgo central llegara a debilitarse.

“El Mencho” consolidó un modelo que fusiona la fuerza militar implacable, el uso descarnado de la violencia y una diversificación estratégica de los negocios criminales. Hemos detectado una grieta en la percepción pública que ignora cómo el CJNG, al igual que el Cártel de Sinaloa, ha logrado penetrar economías legales cruciales en México: la producción de aguacates, el sector minero, la explotación de recursos naturales como el agua y hasta los estadios de fútbol. La incursión pionera en el contrabando y robo de combustibles por parte de “El Mencho” es más significativa que el nombre de cualquier sucesor.

Tácticas de supervivencia y expansión del cártel

La investigadora de Insight Crime, Victoria Dittmar, ratifica la ausencia de un cambio significativo en las operaciones criminales tras la muerte de “El Mencho”. La principal causa de esta continuidad radica en el interés intrínseco del mundo criminal por mantener el negocio. Los incentivos económicos para todos los eslabones de la cadena del CJNG son sustanciales, desde los proveedores de cocaína en Sudamérica hasta las células de extorsión localizadas. Esto asegura que la estructura criminal, con presencia en la mayoría del territorio mexicano, siga operando sin interrupciones.

En MÁS CONTEXTO nos inquieta la disminución de la violencia en Jalisco, el bastión del cártel. Pellegrini considera que esta aparente calma es una respuesta temporal a la intensificación de la presión estatal sobre los posibles sucesores. Pero esta “contención” es engañosa; hemos constatado que el CJNG no solo se mantiene, sino que refuerza alianzas, como la pactada con Los Viagras en Michoacán. Esto sugiere que, en ausencia de una fractura interna evidente, los actores criminales priorizan acuerdos tácticos para enfrentar enemigos comunes. La organización, lejos de estar debilitada, intensifica su influencia territorial, como lo evidencian las recientes amenazas del CJNG contra alcaldes en Morelos, entre ellos el de Cuautla, Jesús Corona Damián, por permitir la entrada de otros grupos.

Nuestra postura es que esta aparente estabilidad esconde una volatilidad inherente. Aunque es prematuro afirmar que la organización mantendrá esta continuidad indefinidamente, la historia criminal nos enseña que las alianzas entre grupos son frágiles. Recordamos cómo la guerra entre Los Chapitos y La Mayiza del Cártel de Sinaloa no estalló inmediatamente tras el secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada el 25 de julio de 2024, sino que se gestó durante meses. La situación dentro del Cártel de Jalisco Nueva Generación podría seguir evolucionando, y quienes asumen su solidez actual omiten esta lección histórica.

MÁS CONTEXTO: ¿Y ahora qué sigue?

Tras cruzar los datos, nuestra postura es clara: la resistencia del CJNG no es una anomalía, sino el síntoma de una maduración en la ingeniería del crimen organizado. Si bien la presión gubernamental puede generar golpes tácticos, la estructura económica y la adaptabilidad de sus alianzas demuestran que el problema trasciende la figura del capo. Anticipamos que, sin una estrategia que desarticule sus raíces financieras y su capacidad de infiltración en economías legales, las capturas serán solo un recambio de piezas en un engranaje que continuará funcionando, con el riesgo latente de nuevas y más sofisticadas manifestaciones de violencia y control territorial. La verdadera amenaza no es el liderazgo, sino la infraestructura que lo sostiene.

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