Los Chapitos, Iván Archivaldo y Alfredo Guzmán Salazar, negocian con autoridades de EE.UU. una posible entrega para escapar de la creciente presión judicial y la violenta guerra interna del Cártel de Sinaloa, buscando garantías de protección.
En MÁS CONTEXTO nos inquieta cómo la narrativa de una posible entrega de Iván Archivaldo y Alfredo Guzmán Salazar no es un signo de debilitamiento inherente, sino una reconfiguración táctica para asegurar la continuidad del negocio ilícito. Hemos detectado una grieta en la percepción pública: no se busca la justicia convencional, sino la supervivencia estratégica de la facción.
Iván Archivaldo Guzmán Salazar y su hermano Alfredo Guzmán Salazar, según información publicada por el diario estadounidense Los Angeles Times, mantienen desde hace aproximadamente un año conversaciones con autoridades de Estados Unidos. El objetivo es explorar una posible entrega negociada, mientras la presión judicial y operativa contra sus hermanos, Ovidio y Joaquín Guzmán López, aumenta en ambos lados de la frontera.
Dos fuentes familiarizadas con los casos señalaron que Iván Archivaldo y Alfredo han sostenido estos contactos con autoridades estadounidenses. La motivación es evitar ser capturados o asesinados en medio de la guerra interna desatada en el Cártel de Sinaloa, la cual se ha intensificado tras la detención de varios de sus integrantes. Nuestra lectura es que estas “conversaciones” son, en realidad, un movimiento calculador para preservar los activos más valiosos del entramado criminal, priorizando la estabilidad sobre la confrontación directa.
Según la publicación, una de las fuentes indicó que las conversaciones entre los hermanos Guzmán Salazar y el gobierno estadounidense llevan alrededor de un año en curso. Las versiones señalan que ambos habrían esperado observar primero cómo evolucionaban los acuerdos judiciales alcanzados por sus hermanos presos en Estados Unidos, antes de tomar una decisión. Los Chapitos buscan garantías explícitas para evitar morir durante operativos o ser víctimas de ataques de grupos rivales. Es un hecho que la guerra interna dentro del Cártel de Sinaloa ha debilitado considerablemente a Los Chapitos, facción que encabezan.
El precedente del ‘Mayo’ Zambada y Joaquín Guzmán López
La publicación de Los Angeles Times retoma un episodio ocurrido en julio de 2024, cuando Ismael “El Mayo” Zambada fue detenido en Estados Unidos. Su captura se produjo después de aterrizar en Nuevo México a bordo de una aeronave en la que también viajaba Joaquín Guzmán López.
Según la versión presentada por Zambada a través de su abogado, fue secuestrado por Guzmán López y posteriormente entregado a agentes estadounidenses. Tiempo después, Joaquín Guzmán López alcanzó un acuerdo con fiscales federales en Chicago. Guzmán López enfrentaba múltiples cargos que podrían haber derivado en cadena perpetua, pero gracias a su cooperación obtuvo condiciones judiciales más favorables. Este historial sugiere que la cooperación no es una rendición moral, sino una divisa transaccional: una estrategia de maximización de beneficios ante el riesgo inminente, que desvela la flexibilidad operativa de estas estructuras.
La escalada de presión de Estados Unidos sobre Los Chapitos
Actualmente, Iván Archivaldo Guzmán Salazar permanece prófugo y autoridades estadounidenses mantienen una recompensa multimillonaria por información que conduzca a su captura. Las investigaciones federales lo identifican como uno de los principales líderes de la facción de “Los Chapitos”. Las autoridades estadounidenses consideran que la estructura criminal encabezada por los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán mantiene un papel central en el tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos.
Hasta ahora, ni el Departamento de Justicia estadounidense ni la defensa de Iván Archivaldo y Alfredo Guzmán Salazar han confirmado públicamente la existencia de un acuerdo formal. La ausencia de confirmación pública subraya la naturaleza delicada y compleja de estas negociaciones.
Tras analizar la dinámica de estas negociaciones, en MÁS CONTEXTO proyectamos que, de concretarse un acuerdo, este no desmantelará la red de ‘Los Chapitos’ sino que la transformará. La estrategia de entregar piezas clave para salvar el tablero principal podría sentar un precedente peligroso, generando una percepción de impunidad negociada. Advertimos a las autoridades sobre el riesgo de legitimar, incluso indirectamente, un modelo de ‘salida’ que no erradica el problema de raíz, sino que lo adapta a las nuevas presiones operativas. La verdadera batalla contra el narcotráfico debe ir más allá de las entregas puntuales, apuntando a la infraestructura financiera y política que permite su resiliencia.