Alumnos del IPN rechazan pacto federal y exigen salida de director

Alumnos del IPN radicalizan su protesta, rechazando acuerdos federales que ignoran la destitución del director. Descubre por qué la crisis se agudiza y qué sigue para la institución.

Alumnos del IPN rechazan pacto federal y exigen salida de director
Alumnos del IPN rechazan pacto federal y exigen salida de director

Los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN), específicamente del CECyT 13, persisten en su demanda de destitución del director Arturo Reyes Sandoval, rechazando un documento de compromisos de autoridades federales. Mantienen bloqueos vehiculares y la toma de Canal Once desde abril, argumentando falta de presupuesto y problemas administrativos.

En MÁS CONTEXTO nos inquieta cómo la aparente búsqueda de soluciones por parte de las autoridades federales no aborda la raíz del conflicto en el IPN. Hemos detectado una grieta profunda en la estrategia de diálogo, donde la demanda central estudiantil es sistemáticamente eludida.

La escalada del conflicto: de bloqueos a la toma del Canal Once

Estudiantes del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos (CECyT) 13 del Instituto Politécnico Nacional (IPN) mantienen sus protestas para exigir la destitución del director, Arturo Reyes Sandoval. Estas acciones se intensificaron el miércoles 3 de junio, cuando decenas de alumnos realizaron un bloqueo vehicular sobre la Calzada Taxqueña y Paseo de los Abetos, con dirección al poniente, en la alcaldía Coyoacán.

Los inconformes, apoyados con pancartas y mantas que portaban diversas consignas, denunciaron una serie de problemáticas administrativas y financieras. Estas deficiencias, según los alumnos, son consecuencia directa de la falta de presupuesto. Esta carencia se ha traducido en un desabasto de materiales elementales en los laboratorios de otros planteles, como es el caso de la Escuela Superior de Medicina. Nuestra lectura es que la persistencia de estas manifestaciones no es un capricho, sino la manifestación de una falla estructural en la gestión institucional del IPN, donde la falta de presupuesto es apenas la punta del iceberg de un descontento más profundo. La toma de las instalaciones de Canal Once, una medida de presión que se inició el 17 de abril, continúa hasta la fecha como símbolo de esta resistencia sostenida mientras las autoridades federales buscan acuerdos con la comunidad estudiantil del IPN. La movilización estudiantil también contempla la búsqueda de Sheinbaum durante su informe en el Monumento a la Revolución, escalando la visibilidad de sus demandas.

Las promesas oficiales: un compromiso que ignora la demanda central

En un intento por mediar en la situación, representantes de la Secretaría de Educación Pública (SEP), la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y la Secretaría de Gobernación (Segob) acudieron a las instalaciones de Canal Once, ubicadas en Zacatenco, para establecer un diálogo con los estudiantes. Mario Delgado, en este contexto, había prometido cambios para el IPN y abrió el diálogo con los estudiantes en Canal Once. Durante este encuentro, Ricardo Villanueva y César Yáñez arribaron a las instalaciones y entregaron un documento que detallaba los compromisos de las autoridades federales ante las demandas planteadas por la comunidad estudiantil.

El documento incluía dos puntos clave: la prohibición de cuotas en inscripciones y exámenes, así como el inicio de un proceso de democratización en la elección de la dirección general. Estas medidas fueron presentadas como una respuesta oficial a los estudiantes en paro.

La respuesta estudiantil: un rechazo contundente y nuevas tácticas

A pesar de la entrega del documento de compromisos, los alumnos que mantienen tomadas las instalaciones del Canal Once rechazaron liberarlas. La razón fundamental de este rechazo radica en que el documento omitía la destitución de Arturo Reyes Sandoval, la demanda central de su movimiento. Hemos detectado que el documento de compromisos, aunque aparentemente conciliador, se convierte en un pretexto para diluir la exigencia clave de destitución, evidenciando una desconexión entre la propuesta oficial y la raíz del problema percibida por la comunidad estudiantil. La postura de los estudiantes del CECyT 13 es clara: no cederán hasta que su principal exigencia sea atendida de manera directa. Este rechazo marca un punto de inflexión en la negociación, demostrando que la comunidad estudiantil no está dispuesta a aceptar soluciones parciales que no aborden lo que consideran el origen de las problemáticas institucionales.

La continuidad de la toma de Canal Once y el rechazo a los acuerdos oficiales proyectan un escenario de endurecimiento en el conflicto del IPN. En MÁS CONTEXTO advertimos que cualquier intento de desescalada que no aborde directamente la permanencia de Arturo Reyes Sandoval como director general, o que no presente una vía clara para la democratización de la dirección, está condenado a profundizar la crisis y radicalizar las posturas estudiantiles. La inacción o la dilación pueden convertir un conflicto administrativo en una crisis política de mayor envergadura. El costo de la incomprensión de las demandas centrales solo escalará.

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