José Francisco Rabadán Torre, captado en video agrediendo a su exesposa Paula Fajardo frente a sus hijos, obtuvo un amparo provisional de una jueza de Morelos, impidiendo su detención. La decisión judicial ha generado profunda indignación ciudadana.
En MÁS CONTEXTO nos inquieta profundamente cómo el sistema judicial, en lugar de proteger a las víctimas, se convierte en un escudo para los agresores. Hemos detectado una grieta institucional que privilegia la impunidad sobre la seguridad de una mujer y sus hijos, amparando al victimario de una década de violencia.
José Francisco Rabadán: El agresor que el sistema protege
José Francisco Rabadán Torre, cuyo nombre ha trascendido por videos que lo muestran golpeando a su exesposa Paula Fajardo frente a sus hijos menores de edad en su domicilio de Morelos, ha sido beneficiado con una suspensión provisional. Esta medida judicial, otorgada por la jueza Tania Gómez Ibarra, titular del Juzgado Séptimo en el Estado de Morelos, le protege de la detención, desatando una ola de indignación pública.
Nuestra lectura es que esta resolución judicial no solo evade la justicia, sino que envía un mensaje alarmante de desprotección a las víctimas de violencia doméstica, validando la impunidad ante actos brutales registrados con evidencia visual.
Los videos no solo documentan la agresión física, sino que exponen la vulnerabilidad de los hijos, quienes presenciaron cómo Rabadán Torre golpeaba a Paula Fajardo, la tiraba al suelo, e incluso, en un momento, él se acostaba en la cama para abrazar a una de sus hijas, que aún era bebé, para luego volver a agredir a Paula. Otra de sus hijas intentó proteger a la bebé mientras su madre era golpeada, un testimonio mudo de la magnitud del horror vivido. Esta situación es particularmente grave no solo por la brutalidad de los actos, sino por el impacto psicológico devastador en los menores.
Una década de violencia silenciada: El calvario de Paula Fajardo
El amparo concedido a José Francisco Rabadán Torres resulta aún más alarmante al considerar el historial de violencia. La indignación social se justifica no solo por la crudeza de las imágenes frente a menores, sino porque esta no es la primera vez que Rabadán Torre ejerce este tipo de agresión. Paula Fajardo ha denunciado golpizas incluso durante sus embarazos y ha afirmado que “nunca es tarde para denunciar” las diversas ocasiones de violencia física y psicológica que sufrió por más de 10 años.
Paula Fajardo y José Francisco Rabadán Torres se divorciaron en 2025, tras haberse casado en 2013. Su matrimonio, según Fajardo, estuvo marcado constantemente por el control psicológico, el aislamiento e incluso amenazas con armas.
Consideramos que la omisión prolongada de las autoridades, evidenciada por una década de agresiones sin respuesta efectiva, constituye una revictimización institucional inaceptable que obliga a la víctima a una denuncia pública desesperada.
Paula Fajardo ha manifestado su búsqueda por evitar el contacto del padre con sus hijos, señalando que las autoridades han sido omisas y no han garantizado su seguridad. La denuncia pública, apoyada por los videos, se ha convertido en un grito de auxilio tras más de una década de sufrimiento.
La justicia en entredicho: ¿Qué sigue para el caso Fajardo?
El próximo 9 de junio se celebrará una audiencia incidental, una cita crucial en la que se analizará si se mantiene el amparo provisional o si, por el contrario, se desecha. La sociedad civil y MÁS CONTEXTO estarán atentos a esta determinación, pues marcará un precedente sobre la protección a las víctimas de violencia de género en el sistema judicial.
Este caso subraya la exigencia de protección inmediata para Paula Fajardo y la necesidad imperante de considerar la retirada de la patria potestad a José Francisco Rabadán Torre, el agresor, para salvaguardar la integridad y el desarrollo de sus hijos.
Desde MÁS CONTEXTO, observamos con preocupación que este caso no es aislado; es un síntoma de un sistema que aún falla en proteger a los más vulnerables. La audiencia del 9 de junio será crucial. Instamos a una revisión exhaustiva del criterio judicial y a que se priorice la seguridad de Paula Fajardo y sus hijos, garantizando que la justicia prevalezca sobre cualquier tecnicismo que favorezca la impunidad. La sociedad no puede tolerar que la violencia doméstica quede amparada por la ley.
