En un giro diplomático sin precedentes en las últimas tres décadas, representantes de Israel y Líbano se han reunido en el Departamento de Estado en Washington, D.C. El encuentro, mediado por el Secretario de Estado Marco Rubio, busca establecer un marco de negociación para poner fin al conflicto con la milicia Hezbolá y estabilizar una región devastada por semanas de enfrentamientos intensos.
Ejes de la negociación y posturas contrapuestas
A pesar de la relevancia histórica de la reunión entre los embajadores de ambos países, las expectativas de un avance inmediato son mínimas debido a las exigencias fundamentales de cada bando:
- La postura de Líbano: El gobierno libanés prioriza la negociación de un alto el fuego inmediato para detener la destrucción en su territorio.
- La exigencia de Israel: El gobierno israelí condiciona cualquier acuerdo a un plan tangible para el desarme de Hezbolá. De lo contrario, Israel se prepara para una ocupación a largo plazo del sur de Líbano para establecer una “zona de seguridad”.
- El objetivo de EE. UU.: Marco Rubio enfatizó que el propósito no es solo una tregua temporal, sino erradicar la influencia de Hezbolá en la región para garantizar una paz permanente.
Impacto humanitario y operativo del conflicto
Las conversaciones ocurren bajo el estruendo de los combates, que han dejado un saldo trágico en ambos lados de la frontera:
Balance de víctimas y daños
- En Líbano: Más de 2,100 personas han muerto a causa de los ataques israelíes. Se estima la destrucción de 40,000 hogares en el sur del país.
- En Israel: Los ataques de Hezbolá han causado la muerte de al menos 12 soldados y dos civiles.
Estrategia militar israelí
El Ministro de Defensa, Israel Katz, ha comparado la operación en Líbano con la estrategia aplicada en Gaza, centrada en la demolición de infraestructuras para evitar que se conviertan en puestos de avanzada terroristas. Actualmente, las tropas israelíes buscan consolidar una zona de amortiguamiento que impida el lanzamiento de cohetes hacia el norte de Israel.
Obstáculos internos y geopolíticos
El éxito de estas conversaciones enfrenta desafíos estructurales que amenazan su viabilidad:
- Rechazo de Hezbolá: El líder de la milicia, Naim Qassem, calificó las negociaciones de “fútiles”, argumentando que el gobierno no tiene el consenso interno necesario para negociar en nombre de todos los componentes de Líbano.
- Influencia de Irán: Hezbolá opera con financiamiento y dirección de Teherán, actuando con independencia del ejército y el gobierno oficial de Líbano, lo que pone en duda la capacidad del Estado para cumplir cualquier promesa de desarme.
- Desconfianza social: La población libanesa mantiene un profundo recelo. Tras el cese al fuego de 2024, se registraron más de 10,000 violaciones al acuerdo, la gran mayoría atribuidas a incursiones israelíes.
El contexto de la administración Trump
El Presidente Trump ha instado al Primer Ministro Netanyahu a reducir la intensidad de los ataques en Líbano mientras busca un acuerdo más amplio con Irán. Aunque Israel ha moderado sus bombardeos en Beirut, la ofensiva terrestre en el sur continúa con firmeza, subrayando la intención de Israel de no retirarse hasta que la amenaza de Hezbolá sea neutralizada de forma verificable.
