La parálisis del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz eleva el crudo Brent a 97,7 dólares, mientras la incertidumbre sobre el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán y la ofensiva israelí en Líbano mantienen en vilo el suministro energético global.
Crisis de suministro y repunte en los mercados energéticos
Los precios del petróleo registraron un incremento significativo durante la última jornada, impulsados por un tráfico marítimo prácticamente inexistente en el estrecho de Ormuz. A pesar del anuncio del presidente estadounidense sobre un alto el fuego de dos semanas con Irán, la realidad operativa en la vía marítima más crucial del mundo contradice el optimismo diplomático. El crudo Brent, referencia internacional, ascendió un 3,1% situándose en los US$ 97,7 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) alcanzó los US$ 97,5 por barril.
Neil Crosby, director de investigación petrolera en la plataforma de inteligencia Sparta, califica el primer día de la tregua como un fracaso operativo. Los armadores y operadores de buques mantienen sus embarcaciones ancladas por estrictos motivos de seguridad, exacerbados por las amenazas continuas de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC). Los datos de MarineTraffic confirman la presencia de grandes grupos de buques detenidos en el Golfo Pérsico; la actividad actual es una fracción mínima de las 138 embarcaciones diarias que transitaban la zona antes del conflicto, según registros de la Organización Mundial del Comercio.
Exigencias geopolíticas de los Emiratos Árabes Unidos
A diferencia de otros actores regionales, los Emiratos Árabes Unidos mantienen una postura de cautela extrema ante el cese de hostilidades. El Ministerio de Asuntos Exteriores emiratí ha solicitado “aclaraciones adicionales” para garantizar un compromiso real de Teherán que incluya la reapertura incondicional del estrecho de Ormuz. Abu Dhabi exige, además, que Irán asuma la responsabilidad financiera por los daños causados a la infraestructura nacional durante la guerra.
Anwar Gargash, asesor presidencial, enfatiza que la estabilidad regional requiere un enfoque integral que neutralice programas nucleares, desarrollo de misiles y el apoyo a grupos milicianos. Durante el conflicto, los Emiratos fueron el objetivo principal de los proyectiles iraníes, logrando interceptar la mayoría mediante sus sistemas de defensa aérea. No obstante, incluso tras el acuerdo de tregua, se reportaron ataques con drones y misiles contra ciudades emiratíes, justificados por medios iraníes como represalias por bombardeos previos a sus refinerías.
Escalada de tensión en el frente libanés
Mientras se intenta estabilizar el golfo, la inteligencia de Israel confirmó la eliminación de Ali Yusuf Harshi, secretario personal y sobrino de Naim Qassem (subcomandante de Hezbollah), durante un ataque aéreo en Beirut. Esta operación forma parte de una ofensiva masiva coordinada por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), que incluyó ataques simultáneos contra más de 100 centros de mando y emplazamientos militares en territorio libanés.
- Impacto humano: El Ministerio de Salud del Líbano reporta al menos 182 fallecidos y 890 heridos.
- Logística militar: Las FDI han inutilizado cruces estratégicos sobre el río Litani para cortar el suministro de armas y lanzadores de Hezbollah.
- Controversia diplomática: Irán considera estas acciones una violación directa del alto el fuego, mientras que Estados Unidos e Israel sostienen que el Líbano no está incluido en los términos de la tregua acordada.
Incertidumbre sobre los términos del acuerdo de paz
La fragilidad del pacto se refleja en la existencia de múltiples borradores. El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, ha señalado la circulación de tres propuestas distintas, desde la versión inicial iraní rechazada hasta el borrador aceptado por la administración actual y una versión “maximalista” difundida en redes sociales. El condicionante crítico para la Casa Blanca es la apertura total de Ormuz; de lo contrario, el alto el fuego se dará por terminado unilateralmente.
La postura de la administración estadounidense es clara: los activos militares permanecerán en la zona hasta asegurar un Irán sin armamento nuclear y una navegación segura. Se ha planteado incluso la posibilidad de una “empresa conjunta” para la seguridad del estrecho, rompiendo con la tradición de vía marítima internacional libre de peajes. La resolución de esta crisis se trasladará a Islamabad este sábado, donde delegaciones encabezadas por Steve Witkoff y Jared Kushner iniciarán negociaciones directas, a pesar de que el Parlamento iraní ya denuncia el incumplimiento de puntos clave antes de sentarse a la mesa.
