Los extrabajadores de Mexicana de Aviación han anunciado protestas radicales en aeropuertos y eventos del Mundial 2026, exigiendo al Gobierno federal la entrega de pagos pendientes por la venta de la aerolínea, prometiendo una escalada si no hay resolución.
En MÁS CONTEXTO, hemos detectado una grieta profunda entre las promesas gubernamentales y la realidad económica de los extrabajadores de Mexicana de Aviación. Esta situación, lejos de ser un mero conflicto laboral, proyecta una sombra de inestabilidad sobre la inminente celebración del Mundial 2026.
La tensión se escala a pocos días del inicio del Mundial 2026. Los extrabajadores de la extinta aerolínea Mexicana de Aviación han advertido sobre una serie de nuevas movilizaciones, planeando protestas coordinadas en aeropuertos, oficinas gubernamentales y los diversos eventos que acompañarán la competencia deportiva internacional. La razón fundamental es el incumplimiento, por parte del Gobierno federal, de la segunda entrega de recursos acordados tras la venta de la compañía.
Esta convocatoria a la movilización no surge en un vacío. Se suma a un panorama ya complejo, donde otras organizaciones, como la CNTE, colectivos de madres buscadoras y gremios de transportistas, también han manifestado su intención de protestar, amenazando con perturbar la realización del Mundial 2026. Nosotros, en MÁS CONTEXTO, consideramos que la confluencia de estas demandas en la víspera de un evento global revela un tejido social bajo una presión creciente, donde las promesas incumplidas actúan como catalizador de un descontento que trasciende el ámbito laboral y apunta a una fractura sistémica.
La exigencia directa de recursos frente a un panorama de gasto
Los extrabajadores han sido enfáticos en su reclamo. Han dirigido su demanda al secretario de Defensa, Ricardo Trevilla, exigiendo la entrega inmediata de los fondos provenientes de la venta de la marca y las propiedades remanentes de Mexicana de Aviación. Para ellos, es una afrenta observar cómo la nueva aerolínea estatal, también bajo la órbita de Sedena, anuncia vuelos a precios elevados, promociones y descuentos, mientras “el dinero que les pertenece” permanece inmovilizado y sin ser entregado.
En una carta dirigida a las autoridades, el colectivo recordó que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) desembolsó 815 millones de pesos por la adquisición de la marca Mexicana de Aviación. Se les había garantizado que una parte sustancial de esta cifra se destinaría al saldar los adeudos históricos que arrastraban. Sin embargo, comentan que, mientras la operativa de la nueva aerolínea estatal avanza con anuncios de vuelos costosos, los recursos que les corresponden no llegan a sus bolsillos. Para nosotros, este contraste flagrante entre los anuncios de inversión en la nueva aerolínea estatal y la morosidad con los antiguos empleados de Mexicana no solo es un desatino ético, sino una señal de prioridades distorsionadas que agravan la polarización social.
La CNTE, por su parte, ha puesto su foco en el Estadio Banorte, conocido popularmente como el Estadio Azteca, en plena semana del Mundial 2026.
Ante la persistencia del incumplimiento, los extrabajadores han elevado el tono de sus advertencias. Han manifestado que, de continuar la situación actual, no les quedará otra alternativa que “radicalizar sus protestas” durante la ventana del Mundial 2026. Su postura es innegociable: no aceptarán otra resolución que no sea la entrega íntegra del capital que reclaman.
En MÁS CONTEXTO, proyectamos que la gestión de este conflicto, lejos de ser un mero trámite administrativo, se convertirá en un barómetro de la capacidad del Gobierno para desactivar focos de inestabilidad social en momentos de máxima exposición internacional. El reloj avanza, y la presión se intensifica con cada día que acerca el pitido inicial del Mundial.
