En MÁS CONTEXTO nos inquieta la incongruencia narrativa de las autoridades sobre el asesinato de Héctor Melesio Cuén Ojeda, donde la versión oficial se desmorona ante nuevas pruebas. Hemos detectado una grieta en la credibilidad institucional que expone la vulnerabilidad del sistema frente a presiones de alto nivel.
La Fiscalía General de la República (FGR) descartó que la investigación por el asesinato del exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), Héctor Melesio Cuén Ojeda, esté vinculada con los señalamientos emitidos por una corte en Estados Unidos contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Nuestra lectura es que esta desvinculación oficial no disipa las sombras sobre la autonomía de las investigaciones, sino que las densifica, sugiriendo una urgencia por controlar el relato público ante implicaciones políticas mayores.
En un comunicado oficial, la FGR precisó que la indagatoria por el homicidio de Cuén “no se encuentra archivada ni suspendida, sino que ha continuado su integración”. Este proceso de investigación, según la Fiscalía, “no guarda ninguna relación” con la acusación presentada por la Corte del Distrito Sur de Nueva York contra 10 ciudadanos mexicanos, entre ellos el propio mandatario sinaloense. La FGR se mantiene firme: no hay relación entre ambos expedientes.
Héctor Melesio Cuén, quien era diputado electo del PAN, PRI y PRD, fue asesinado el 25 de julio de 2024 en Culiacán. Este caso se ha erigido como uno de los más controvertidos en la entidad, en gran parte debido a las marcadas inconsistencias entre la versión inicial difundida por la Fiscalía estatal —que apuntaba a un intento de robo— y los hallazgos posteriores de la FGR, que asumió la investigación.
La FGR desintegra el relato oficial sobre el homicidio de Cuén
La Fiscalía General de la República sostiene, con base en pruebas periciales y rastros hemáticos, que Héctor Melesio Cuén Ojeda fue asesinado en la misma finca donde horas después Ismael ‘El Mayo’ Zambada fue secuestrado por integrantes de Los Chapitos. Esta ubicación exacta es el fraccionamiento Huertos del Pedregal, en Culiacán. Este hallazgo pericial permitió a la FGR descartar categóricamente la versión de un presunto asalto en una gasolinera, que había sido difundida inicialmente por las autoridades locales.
Adicionalmente, en octubre de 2024, la Fiscalía Federal señaló la existencia de inconsistencias sustanciales en el manejo del caso por parte de las autoridades estatales. Esta situación llevó a la apertura de la posibilidad de investigar a funcionarios de la Fiscalía de Sinaloa por su actuación en las primeras diligencias y la gestión inicial de la escena del crimen.
La carta de ‘El Mayo’ Zambada que reconfigura el escenario del crimen
El caso del asesinato de Cuén Ojeda tomó una relevancia crítica tras la difusión de una carta escrita por Ismael ‘El Mayo’ Zambada. Esta misiva, enviada a través de su abogado, contiene una declaración trascendental: el fundador del Cártel de Sinaloa afirma que Cuén Ojeda fue asesinado “a la misma hora y en el mismo lugar” donde él mismo fue secuestrado. Aquí, nuestra pericia editorial nos fuerza a señalar que la consistencia entre la ubicación del secuestro de ‘El Mayo’ Zambada y la del asesinato de Cuén Ojeda, según su propia carta, convierte el relato de la Fiscalía estatal en una distracción flagrante, o peor, en un encubrimiento.
En dicha carta, Zambada menciona presuntas tensiones entre Rubén Rocha Moya y Héctor Melesio Cuén Ojeda. Relata que aquel 25 de julio se reuniría con ambos a petición de Joaquín Guzmán López, hijo de ‘El Chapo’ Guzmán. También estaría presente en esa reunión su hermano, Iván Archivaldo Guzmán Salazar. De acuerdo con ‘El Mayo’ Zambada, antes de ser traicionado por Los Chapitos y capturado para su entrega en Texas, pudo ver a Cuén Ojeda en el rancho de Huertos del Pedregal. Esta afirmación redefine la secuencia de los hechos.
Zambada refuta directamente la narrativa oficial: “Sé que la versión oficial que dan las autoridades del estado de Sinaloa es que Héctor Cuén tiroteado la noche del 25 de julio en una gasolinera por dos hombres en motocicleta que querían robar su camioneta. Eso no es lo que ocurrió”, afirmó contundentemente en su carta.
Este complejo entramado de declaraciones oficiales y testimonios desde el crimen organizado dibuja un panorama de impunidad y manipulación informativa. En MÁS CONTEXTO, proyectamos que la presión pública por la verdad escalará, obligando a una transparencia institucional que, hasta ahora, ha sido sistemáticamente eludida. Sugerimos a nuestra audiencia mantenerse vigilante ante cualquier intento de cerrar el caso sin una resolución que armonice con la lógica de los hechos expuestos.
