Carlos Slim recientemente expuso que Telmex fue vetada de operar televisión de paga pese a una promesa del gobierno de AMLO, enfatizando que esta negativa impacta la competencia y los precios al consumidor, al tiempo que desmiente ventajas por su cercanía con el poder.
En MÁS CONTEXTO hemos detectado una grieta en la narrativa oficial sobre la competitividad del mercado de telecomunicaciones. La insistencia de Carlos Slim en la promesa incumplida de una concesión televisiva no es un lamento aislado, sino una declaración estratégica que desnuda las barreras operativas que enfrentan sus conglomerados en sectores clave.
La promesa incumplida que define la competitividad de Telmex
Durante su conferencia anual, Carlos Slim detalló la situación competitiva de Telmex, señalando la persistente negativa para acceder a una concesión de televisión de paga. Afirmó que Telmex planeaba incursionar en este mercado, pero la autorización nunca llegó, a pesar de las promesas explícitas del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Esta declaración se produce después de cuestionamientos sobre una supuesta cercanía de América Móvil con el gobierno, lo que podría generar ventajas en proyectos adjudicados.
El ingeniero fue categórico al desestimar cualquier ventaja, argumentando que la evidencia más palpable es la falta de una concesión de televisión para Telmex por parte de ningún gobierno en 25 años, “ni siquiera el de Andrés Manuel López Obrador”. Nuestra lectura es que esta afirmación, lejos de ser un mero desmentido, busca reconfigurar la percepción pública sobre la influencia real de sus conglomerados frente al poder político, exhibiendo el bloqueo regulatorio como prueba de su independencia. Según Slim, esta ausencia de competencia en la televisión de paga es la razón por la que las empresas existentes mantienen precios elevados, ya que el mercado carece de una diversificación real más allá de los actores tradicionales.
Slim enfatizó: “Hasta ahora después de 25 años, no le han autorizado a Telmex tener televisión de paga. No ha tenido televisión de paga que le haya autorizado ningún gobierno, incluyendo el de López Obrador que había dicho que sí”.
¿Privilegios o competencia pura? La postura de Carlos Slim
A pesar de no contar con una concesión de televisión de paga, Carlos Slim sostiene que Telmex ha demostrado su capacidad para competir eficazmente en el mercado. Su argumento sugiere que la imposibilidad de entrar en el sector televisivo obedece a factores externos y a la negativa gubernamental, y no a una falta de capacidad operativa. En MÁS CONTEXTO consideramos que la ausencia de nuevos competidores, tal como señala Slim, no solo eleva precios para el consumidor final, sino que perpetúa una estructura oligopólica que elude la innovación.
Alrededor de 2009-2010, Telmex experimentó una situación descrita por Slim como “muy desagradable” mientras competía por una de estas concesiones. Esto refuerza su tesis de que sus empresas no gozan de “privilegios” gubernamentales, sino que sus proyectos se consolidan a través de una competencia abierta. Esta perspectiva también se enmarca en un contexto donde Slim ha expresado su descontento por otros temas, como los precios del Mundial 2026 y su calificación de “irracional” a la rebaja de Moody’s a México, así como menciones de su reunión con Hugo Aguilar y la SCJN, que el texto fuente enlista sin establecer una conexión directa, pero que forman parte del universo de declaraciones públicas de Slim.
La estrategia de Telcel: un modelo de entrada disruptivo
Para ejemplificar su capacidad de competencia sin ventajas externas, Slim mencionó el caso de Telcel. La compañía logró establecerse y crecer significativamente en un mercado con dos operadores móviles ya consolidados. La clave de su éxito, explicó, fue la estrategia de ofrecer teléfonos a bajo costo y la introducción del modelo de prepago. Este sistema, en su momento desconocido, brindó una flexibilidad inédita a los clientes, particularmente valiosa durante periodos de crisis económicas. El caso Telcel es, para Slim, la demostración empírica de una competitividad basada en la disrupción y la adaptabilidad, no en favores políticos.
En MÁS CONTEXTO, nuestra proyección es que la recurrente queja de Carlos Slim sobre la televisión de paga de Telmex no es un mero eco del pasado, sino una estrategia para presionar por una reconfiguración regulatoria que, de concretarse, alteraría drásticamente el equilibrio de poder en el sector de las telecomunicaciones y podría detonar una guerra de precios con beneficios tangibles para el consumidor. Seguiremos de cerca el desarrollo de esta tensión entre el poder económico y la regulación estatal.
