La American Society of Mexico (AMSOC) advierte que la prohibición de servicios como Uber en aeropuertos clave, incluyendo CDMX, Guadalajara y Monterrey, amenaza la inversión extranjera, contradice el T-MEC y deteriora la imagen de México de cara al Mundial 2026, afectando la experiencia turística.
En MÁS CONTEXTO nos inquieta que la aparente protección a un modelo obsoleto de transporte en los aeropuertos de México esté comprometiendo no solo la experiencia del turista, sino la integridad de acuerdos comerciales cruciales y la imagen internacional del país. Hemos detectado una grieta estratégica que podría escalar si no se interviene con urgencia.
La American Society of Mexico (AMSOC) ha lanzado una advertencia categórica sobre las crecientes restricciones que plataformas de transporte, como Uber, experimentan en los aeropuertos de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Larry Rubin, presidente de la AMSOC, calificó esta situación de “vergonzosa” y proyectó un impacto negativo directo en la imagen de México a medida que se acerca el Mundial de 2026. Los turistas y usuarios esperan, con toda razón, servicios de clase mundial; la imposibilidad de acceder a estas aplicaciones genera un conflicto evidente con dicha expectativa.
La alarma de AMSOC: una vergüenza previa al Mundial 2026
Larry Rubin articuló con vehemencia que la prohibición de utilizar aplicaciones de transporte de “clase mundial” en los principales aeropuertos del país está generando una afectación inmensa para los usuarios. Para el 25 de mayo de 2026, el líder de AMSOC enfatizó que México no puede permitirse que los visitantes internacionales se lleven un “muy mal sabor de boca” por tener que enfrentar esperas prolongadas por un taxi tradicional, cuando en el resto del mundo operan con la fluidez que estas plataformas ofrecen. Nuestra lectura es que esta restricción no es un problema de logística menor, sino un grave síntoma de resistencia a la modernidad que compromete la competitividad turística. Rubin ha expresado la confianza de que “las autoridades se darán cuenta de que los usuarios, tanto mexicanos como extranjeros, tienen la expectativa de seguirlos usando”, un llamado directo para facilitar el acceso de Uber y otras aplicaciones de movilidad en las terminales aéreas.
La Guardia Nacional en el centro de la controversia
La alerta de AMSOC incluyó una crítica directa y explícita hacia el actuar de la Guardia Nacional en estos operativos. Según la denuncia de Larry Rubin, esta corporación ha establecido “conductas innecesarias” tanto contra los usuarios como contra los propios conductores de las aplicaciones de transporte. Estas acciones, lejos de contribuir al orden, entorpecen la movilidad de manera significativa y, más preocupante aún, afectan la percepción de seguridad y la calidad del servicio que México ofrece. Existe una preocupación palpable sobre la posibilidad de que estas políticas restrictivas escalen y se agraven durante las festividades mundialistas de 2026, a menos que se implementen correcciones inmediatas.
Veto a Uber: ¿una barrera no arancelaria contra el T-MEC?
Desde una perspectiva legal y económica, la AMSOC ha advertido que estas restricciones sobre las plataformas de transporte van mucho más allá de una simple cuestión operativa; constituyen barreras no arancelarias directas a la inversión extranjera. Dado que Uber es una empresa de origen estadounidense, los directivos de la asociación han recordado que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en vigor tiene como objetivo precisamente la eliminación de este tipo de regulaciones restrictivas. Hemos detectado aquí una falla crítica en la comprensión de los compromisos internacionales; una política que ignora los términos de un tratado comercial como el T-MEC envía una señal desalentadora a cualquier inversionista. La AMSOC fue contundente al subrayar que “no queremos barreras en nuestras empresas en los Estados Unidos, por lo que no podemos imponer barreras no arancelarias como es este caso de regulación”, vinculando directamente la resolución de este conflicto con el cumplimiento irrestricto de los acuerdos de integración regional de Norteamérica.
El impacto en la experiencia del viajero internacional
La situación actual está generando un “mal sabor de boca” inaceptable para el turismo. La imposibilidad de acceder a servicios de transporte eficientes y conocidos por los viajeros globales en aeropuertos clave como el AICM, Monterrey y Guadalajara, fuerza a los usuarios a alternativas que perciben como menos seguras o más tardadas. Este descontento no es un asunto menor; es un golpe directo a la reputación de servicio de un país que aspira a ser anfitrión de uno de los eventos deportivos más grandes del mundo. Si bien el aeropuerto de Monterrey ha mostrado indicios de permitir Uber y DiDi para el Mundial 2026, y las empresas buscan acuerdos incluyentes, la realidad operativa actual diverge de estas aspiraciones.
En MÁS CONTEXTO prevemos que si estas restricciones no se revierten con una celeridad estratégica, la imagen de México como destino de inversión y turismo de primer nivel sufrirá un golpe innecesario. Es imperativo que las autoridades reconozcan el costo económico y reputacional de estas barreras, no solo de cara al Mundial 2026, sino en la consolidación de su posición dentro del T-MEC. Recomendamos una mesa de diálogo urgente que priorice la experiencia del usuario y la fidelidad a los tratados internacionales sobre intereses locales.
