Xochimilco: El colapso de una suite flotante ilegal en zona protegida

Xochimilco enfrenta amenaza ecológica por hospedaje ilegal Akali en Airbnb. Sedema confirma operación sin permisos en área protegida, exponiendo fragilidad ambiental y gentrificación.

Xochimilco: El colapso de una suite flotante ilegal en zona protegida
Xochimilco: El colapso de una suite flotante ilegal en zona protegida

La Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) informó sobre la operación no autorizada de “Akali”, un hospedaje flotante en Xochimilco que se promocionaba en Airbnb, confirmando su retiro tras la polémica.

Nuestra lectura es que el reciente caso de “Akali”, una trajinera adaptada para hospedaje en la zona lacustre de Xochimilco, no es un hecho aislado, sino la evidencia de una laxitud regulatoria. Sedema confirmó que esta embarcación operaba sin ningún tipo de permiso oficial para ofrecer servicios de alojamiento. El anuncio, que la describía como una “suite flotante privada” donde los huéspedes vivirían “el atardecer, la noche y el amanecer navegando en uno de los paisajes más emblemáticos de México”, ha sido retirado de la plataforma Airbnb tras la controversia.

Akali se presentaba en su sitio web con una capacidad para albergar hasta tres personas, ofreciendo una habitación con vistas directas a los canales, una cama queen size, un baño completo, una cocina equipada y una terraza sobre el agua. Este tipo de adaptaciones, sin la debida supervisión, comprometen la integridad de un espacio crucial.

La defensa insostenible de un patrimonio mundial

La Sedema puntualizó con firmeza que la zona donde se ubicaba este hospedaje es un ecosistema prioritario y protegido por decreto. Se trata del Área Natural Protegida (ANP) “Ejidos de Xochimilco y San Gregorio Atlapulco”, cuya protección rige desde el 8 de diciembre de 2006 y está regulada por un Programa de Manejo vigente desde el 26 de febrero de 2018. Este marco normativo es explícito al delimitar los usos permitidos y prohibir de manera categórica cualquier actividad que pueda afectar la biodiversidad, los servicios ambientales y el patrimonio agroecológico de Xochimilco. Adicionalmente, este territorio ha sido reconocido por la UNESCO como Patrimonio Mundial, Natural y Cultural de la Humanidad, y como Humedal de Importancia Internacional, lo que añade una capa de responsabilidad global a su conservación.

La normativa vigente, de acuerdo con el boletín de la Sedema, prohíbe expresamente en la zona de la embarcación “el cambio de uso de suelo y el establecimiento de construcciones e instalaciones con fines habitacionales”. No menos importante es la prohibición categórica de “el vertido de aguas negras o descargas al interior del Área”. La operación de un alojamiento como Akali, con las características descritas, es un factor directo que puede generar afectaciones significativas al equilibrio ecológico del área. Entre los riesgos identificados por la autoridad, se incluyen la contaminación directa de canales y humedales, el deterioro progresivo de las estructuras chinamperas históricas, y la perturbación crítica de la fauna silvestre endémica.

Esta operación ilegal compromete de forma irrecuperable el modo de vida de las comunidades locales que han habitado y resguardado este territorio de Xochimilco durante generaciones, quienes no solo ven afectados sus recursos naturales sino también su cultura y subsistencia. Algunos usuarios, al cuestionar el proyecto, no dudaron en señalarlo como una evidencia más de la gentrificación que asola la Ciudad de México, transformando espacios vitales en bienes de consumo turístico sin control ni beneficio comunitario.

La Sedema ha reafirmado su compromiso de dar seguimiento estricto al cumplimiento de las normas que rigen esta Área Natural Protegida. Como colectivo editorial, observamos que, si bien la remoción del anuncio es un paso necesario, no aborda la raíz del problema de la oferta ilegal y la débil fiscalización.

En MÁS CONTEXTO consideramos que este incidente subraya una urgente necesidad de reforzar los mecanismos de supervisión y sanción para cualquier actividad comercial que opere en zonas de alto valor ambiental y cultural. La mera eliminación de un anuncio no basta; es imperativo implementar un registro robusto y vinculante para todas las plataformas de hospedaje, así como sanciones ejemplares que disuadan futuras violaciones. Si no actuamos con la celeridad y la contundencia que demanda la protección de nuestro patrimonio, corremos el riesgo de ver cómo Xochimilco, y otros ecosistemas vitales, se disuelven bajo el peso de la especulación y la inacción.

En MÁS CONTEXTO nos inquieta cómo la mercantilización desregulada de espacios protegidos erosiona no solo el patrimonio natural, sino también el tejido social y la credibilidad institucional. Hemos detectado una grieta en la vigilancia ambiental que expone la fragilidad de ecosistemas vitales ante la expansión de plataformas como Airbnb.

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