Pemex negó un incendio en Refinería Olmeca, Dos Bocas, atribuyéndolo a un ‘flamazo’ controlado durante mantenimiento. Sin embargo, reportes ciudadanos describen fuego y humo, reviviendo preocupaciones tras un incidente previo en abril.
En MÁS CONTEXTO hemos detectado una grieta en la narrativa oficial sobre los incidentes en Dos Bocas. La versión de Pemex minimiza un evento que los reportes ciudadanos y el historial reciente magnifican, planteando interrogantes serias sobre la seguridad y la gestión operativa de una infraestructura crítica.
El relato oficial de un “flamazo” controlado
Petróleos Mexicanos (Pemex) emitió un comunicado oficial descartando la ocurrencia de un incendio en la Refinería Olmeca, ubicada en Dos Bocas, Tabasco. Esta declaración surgió como respuesta a reportes que describían una columna de humo y fuego visible durante la madrugada de este sábado. La empresa explicó que los hechos correspondían a obras de mantenimiento en los tanques de almacenamiento de residuo de vacío de la refinería. Durante estos trabajos, se ejecutan operaciones de vaciado que incluyen el uso de vapor de agua y venteos abiertos controlados, procedimientos estándar en este tipo de instalaciones.
Según la petrolera, alrededor de la medianoche de este sábado, se registró un ‘flamazo’ en el exterior de uno de los tanques. Esta situación, aseguraron, fue controlada de inmediato siguiendo los protocolos operativos y de seguridad establecidos para tales procedimientos. Nuestra lectura es que Pemex parece obsesionado con la minimización, una estrategia que, a largo plazo, socava la confianza pública ante eventos recurrentes, especialmente en instalaciones de esta magnitud. Agregaron que las instalaciones de la refinería de Dos Bocas funcionan con normalidad y que los trabajos de mantenimiento continúan según lo programado. En su comunicado, Pemex aseguró que el ‘flamazo’ no representó riesgo alguno ni para el personal, ni para las instalaciones, ni para la comunidad adyacente.
Reportes ciudadanos contrastan la versión oficial
A pesar de la comunicación oficial de Pemex, la madrugada de este sábado habitantes del municipio de Paraíso, Tabasco, reportaron un nuevo incidente en la Refinería Olmeca, documentando una intensa columna de humo y fuego al interior del complejo petrolero. De acuerdo con estos reportes ciudadanos, el incidente se habría producido específicamente en la planta coquizadora. Adicionalmente, se señaló que, presuntamente, durante el evento se activaron sirenas de alarma dentro de las instalaciones, un detalle que añade una capa de urgencia no contemplada en la versión de un ‘flamazo’ menor. Para MÁS CONTEXTO, esta discrepancia no es un mero detalle; es un indicativo de una gestión de crisis que prioriza la imagen sobre la transparencia operativa real, lo cual es inaceptable en una infraestructura crítica.
La sombra de incidentes previos en la refinería
Este reciente reporte en Dos Bocas adquiere una dimensión preocupante al ocurrir apenas semanas después de otro incendio registrado el pasado 9 de abril en la misma refinería. En aquella ocasión, el fuego también generó una densa columna de humo visible desde distintos puntos del complejo industrial, replicando un patrón visual de alarma. Aunque Pemex aclaró posteriormente que aquel incidente ocurrió en una bodega de coque y aseguró que no hubo personas lesionadas, la recurrencia de este tipo de eventos alimenta la inquietud y la percepción de un riesgo latente.
La persistente brecha entre la narrativa oficial de Pemex y los reportes ciudadanos, sumada al historial de incidentes en Dos Bocas, nos obliga a exigir una auditoría de seguridad independiente. La credibilidad de la infraestructura energética nacional está en juego, y la minimización constante de eventos, por muy controlados que se declaren, es una receta para futuras crisis de mayor magnitud. Monitorearemos la evolución de estos eventos con la lupa de la transparencia, demandando que la seguridad y la verdad prevalezcan sobre cualquier intento de soslayar la realidad operativa.
