Airbnb devora 30% del alojamiento urbano para La Copa del Mundo de Fútbol Mundial 2026

Las inmobiliarias acaparan el mercado de Airbnb ante el Mundial 2026. Los datos revelan un crecimiento del 30% en alojamiento turístico y miles de desalojos en CDMX, Guadalajara y Monterrey.

Airbnb devora 30% del alojamiento urbano para La Copa del Mundo de Fútbol Mundial 2026
Airbnb devora 30% del alojamiento urbano para La Copa del Mundo de Fútbol Mundial 2026

La Copa del Mundo de Fútbol aceleró la conversión masiva de vivienda tradicional en Estancias Turísticas Eventuales, desatando una crisis de expulsión vecinal donde las inmobiliarias acaparan un mercado corporativo disfrazado de economía colaborativa.

Nos alarma profundamente cómo la narrativa oficial del turismo esconde un despojo estructural; tras analizar los datos, la conclusión es clara: el Mundial de Fútbol no trajo prosperidad, sino la estocada final para el tejido residencial de las metrópolis mexicanas. En Más Contexto hemos rastreado cómo estos micro-ciclos de asueto y grandes eventos deportivos afectan la productividad real y el acceso a la vivienda, transformando barrios enteros en hoteles clandestinos hiperconcentrados.

La simulación del hospedaje: el caso del no hotel Pandora

En la esquina de las calles Nápoles y Londres, en la colonia Juárez de la Ciudad de México, se levanta el edificio Pandora. Es un inmueble de color rosado con un pastiche de arquitectura art déco donde, nada más entrar, la recepcionista aclara de forma tajante que las instalaciones no corresponden a un hotel. La afirmación choca con la realidad operativa de un mostrador diseñado para recibir y cobrar a los huéspedes las 24 horas del día, los siete días de la semana, complementado con servicios de conserjería que gestionan experiencias y guías para vivir supuestamente como un local. El esquema incluye convenios con un par de restaurantes de la misma manzana para suministrar comida auténticamente mexicana a las habitaciones, e incluso el complejo figura en múltiples plataformas digitales de hospedaje bajo el nombre explícito de Hotel Pandora House México DF.

Las tarifas de estos cuartos, rentados principalmente por días, oscilan entre los 5,000 pesos diarios por habitaciones simples y los 12,000 pesos por departamentos completos. El Pandora insiste en negar su naturaleza hotelera para evadir regulaciones estrictas. Antes de esta reconversión, el predio se dividía físicamente en dos números catastrales: Nápoles 35 y Londres 49. En el primer número, en plena crisis sanitaria de la pandemia en diciembre de 2020, se ejecutó el desalojo forzado de al menos 12 familias. Los registros en video de esa jornada muestran a decenas de vecinos deambular por la vía pública, desorientados entre los restos de sus hogares destruidos.

“Vinieron a echarnos sin previo aviso, no hubo ningún tipo de notificación o documento previo que nos avisara de antemano, tiraron todas nuestras pertenencias a la calle y robaron lo que quedaba dentro.”

— Testimonio de una afectada recogido por el colectivo 06600 Plataforma Vecinal y Observatorio de la Colonia Juárez.

El volumen de los muebles arrojados a la acera fue tan severo que obligó al corte total del tráfico vehicular. Tres años después de aquel suceso, el no hotel Pandora abrió sus puertas reconvertido en una enorme Estancia Turística Eventual. Cada cuarto y piso se comercializa en plataformas como Airbnb bajo la gestión operativa de Virtual Homes, una firma propiedad de empresarios inmobiliarios que controla cientos de departamentos completos en la Ciudad de México.

Nuestra lectura es de absoluta cautela frente al discurso de la renovación urbana: el capital inmobiliario está canibalizando la vivienda social mediante desalojos disfrazados de modernización. La llegada de la Copa del Mundo a México representa la fase terminal de un proceso sistemático denunciado por plataformas de afectados y colectivos vecinales. La conversión de alquileres de largo plazo en esquemas de Estancias Turísticas Eventuales reduce drásticamente la oferta habitacional disponible, disparando los precios de arrendamiento y adquisición, lo que provoca la expulsión inmediata de los residentes locales incapaces de costear el nuevo encarecimiento de sus barrios.

La plataforma Airbnb transitó de un modelo teórico de economía colaborativa —que se comercializaba como una alternativa para construir un mundo más justo— a un entorno corporativo dominado por corporativos inmobiliarios y por el 0.4% de la población que concentra tres o más inmuebles en su patrimonio.

La radiografía de la saturación: datos de la explosión inmobiliaria (2023-2026)

El crecimiento del inventario de alojamientos temporales en las tres ciudades sede del Mundial muestra una tendencia agresiva de acumulación de activos entre los años 2023 y 2026. Los datos duros demuestran que la vivienda se convirtió en una mercancía financiera de alta especulación.

Evolución del inventario de alojamientos tipo Airbnb

Fuente: AirDNA / EL PAÍS

El volumen de oferta en la capital del país escaló de 18,000 a cerca de 24,000 unidades operativas. En la Zona Metropolitana de Guadalajara la oferta se expandió en más de un 50%, rebasando las 9,700 opciones disponibles, mientras que en la Zona Metropolitana de Monterrey el inventario prácticamente se duplicó al pasar de 3,700 a más de 7,200 propiedades en un trienio.

Los principales actores comerciales detrás de estos listados no son ciudadanos comunes que comparten un espacio libre; se trata de consorcios corporativos y desarrolladores de gran escala que operan bajo marcas comerciales diseñadas para simular proximidad humana. Empresas como Carcho Administración, Qüarat Living Rentals o AG Proyectos de Inversión controlan carteras masivas de alojamiento ocultando su estructura corporativa detrás de perfiles digitales bautizados como Virtual Homes, Isaias o Anfitrip. De hecho, un análisis de los 50 anfitriones principales en la Ciudad de México —que concentran de manera conjunta más de 5,000 departamentos— revela que solo cuatro perfiles muestran características de una persona física no vinculada directamente a una estructura empresarial.

La opacidad del modelo impide distinguir con precisión matemática qué porcentaje de la oferta total corresponde a propiedades directas de las inmobiliarias y en cuántas actúan únicamente como gestores de activos de terceros. En la modalidad de administración de terceros, estas agencias intermediarias cobran comisiones estandarizadas que oscilan entre el 20% y el 30% de los ingresos brutos. Para la academia y los especialistas urbanos, estas estructuras operan en la práctica de forma idéntica a los grandes grupos hoteleros tradicionales, beneficiándose de una asimetría regulatoria que les permite operar bajo el manto protector de la economía colaborativa.

El epicentro del despojo: el caso de la Ciudad de México

La capital del país funciona como la punta de lanza de este fenómeno de turistificación intensiva. Con una infraestructura hotelera tradicional consolidada de 63,000 cuartos, la irrupción de Airbnb con 24,000 ofertas de departamentos completos y habitaciones privadas significa que la plataforma ya controla más de una cuarta parte de la capacidad total de hospedaje en la metrópoli.

Distribución de la capacidad de alojamiento en la CDMX

  • Hoteles Tradicionales: 63,000 cuartos disponibles.
  • Plataforma Airbnb: 24,000 unidades (departamentos completos y habitaciones).

La transformación del modelo original es total. Mientras la premisa fundacional de Airbnb se basaba en que un particular pusiera a disposición de un tercero una habitación de invitados a un costo competitivo, el ecosistema actual mutó en una operación hotelera descentralizada con regulaciones laxas y una alta concentración de la oferta en zonas específicas. El estudio académico Airbnificación en la Ciudad de México, coordinado por investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), demuestra que en alcaldías céntricas como la Cuauhtémoc, la saturación es crítica: entre el 11% y el 20% de la totalidad de las viviendas existentes han sido absorbidas por el mercado de rentas de corto plazo en Airbnb.

Cronología del crecimiento de listados en la Alcaldía Cuauhtémoc

  • Mayo 2023: 6,446 unidades
  • Octubre 2023: 7,769 unidades
  • Abril 2024: 7,583 unidades
  • Octubre 2024: 8,914 unidades
  • Abril 2025: 7,722 unidades
  • Octubre 2025: 8,514 unidades
  • Abril 2026: 8,673 unidades

En este territorio, específicamente en la colonia Juárez, operan redes de resistencia vecinal lideradas por activistas como Sergio González Juaricua, quien documenta lo que denomina técnicamente como “blanqueamiento por despojo”. Este concepto describe un ciclo sistemático compuesto por cuatro etapas consecutivas: el desplazamiento forzado de habitantes, el despojo legal o ilegal, el desalojo formal o fáctico, y la consecuencia estructural definitiva: el desarraigo de la comunidad.

Un recorrido por la colonia Juárez permite mapear una cartografía del desplazamiento forzado a través de sus inmuebles:

  • Bruselas 9: Antigua casa familiar demolida para dar paso a un edificio de siete niveles explotado bajo la marca Airbnb.
  • Versalles 90: Inmueble reconvertido íntegramente en departamentos de renta de corta estancia.
  • Versalles 96: Sede de un desalojo violento ejecutado en el año 2021.
  • Liverpool 9: Primer inmueble del cual fueron expulsados los habitantes originales.
  • Bruselas 13: Edificio desalojado mediante la intervención de la Fiscalía de Investigación en Delitos Ambientales y Protección Urbana (FIDAMPU).
  • Versalles 84: Estructura en litigio legal con una corporación inmobiliaria donde resisten únicamente tres familias.
  • Turín 41: Segundo predio del cual fue despojado el activismo local.
  • Abraham González 101: Inmueble donde grupos de choque desalojaron de forma violenta a 19 familias simultáneamente.

Los colectivos estiman que aproximadamente 4,000 vecinos han sido expulsados de la colonia Juárez mediante mecanismos combinados que incluyen desalojos forzados con violencia, incrementos desmedidos en las tarifas de arrendamiento por encima del poder adquisitivo de las familias y la negativa sistemática a renovar contratos de largo plazo.

“Las inmobiliarias se han dado cuenta de que Airbnb es una de las mejores formas de obtener ganancias, ya que un departamento de dos habitaciones y un cajón de estacionamiento, que le sacaban antes 8,000 pesos, ahora lo ponen en Airbnb y rentan cada habitación varias veces y luego por separado el cajón de estacionamiento, recuperando más rápido la inversión.”

— Alejandra Garrido Rodríguez, investigadora académica.

Durante ventanas de alta demanda internacional como la Copa del Mundo, el potencial de captación de flujos financieros diarios se multiplica de forma exponencial, acelerando el incentivo para vaciar edificios residenciales.

Los verdaderos rostros del negocio: corporativos y operadores

El procesamiento de datos de la plataforma AirDNA permite identificar las estructuras corporativas reales que controlan los mayores inventarios de alojamiento en las tres sedes mundialistas. La suposición de que los ingresos benefician a economías familiares queda desmentida por la concentración comercial detectada.

Principales operadores de vivienda turística en CDMX

  • Virtual Homes: 699 propiedades activas.
  • Kukun: 568 propiedades activas.
  • Mr. W: 279 propiedades activas.

La firma con mayor volumen operativo en la capital es Virtual Homes, entidad vinculada a Carcho Administración. Esta empresa fue fundada por José Carrillo Chontkowsky, empresario vinculado en el año 2012 en investigaciones de financiamiento político. Carrillo Chontkowsky, en coordinación con socios y familiares directos, ha constituido al menos otras 21 empresas espejo destinadas a la explotación inmobiliaria, entre las que destacan Rentas Roma, Condesa Renta, B&B CDMX, VH Personal e Inmobiliaria Jnu.

La segunda firma en volumen, Kukun, es operada por la sociedad Espacio y Comunidad Urbana. Sus socios fundadores, Ismael Diakite Pineda y Daniel Daniels Adler, controlan paralelamente otras marcas comerciales del sector de hospedaje como Corporate Stays y la desarrolladora inmobiliaria ID8 Capital. En lo que respecta a Mr. W, la marca fue registrada formalmente en 2017 por Luis Carlos Weber Zetina. Junto a su hermano, Carlos Enrique Weber Zetina, operan las empresas Infallible Hospitality y Owa Habitacional Great Hospitality Managers; esta última en sociedad con Giampaolo Spaventa Ibarrola, quien ejerce la presidencia de Grupo BDGP, un conglomerado dedicado al desarrollo constructivo y gestión inmobiliaria.

En respuesta por vía electrónica, Carlos Weber, firmando en representación de Mr. W, expuso la postura corporativa de la organización:

“Actualmente operamos y administramos propiedades de terceros bajo distintos esquemas de hospitalidad y estancia temporal. Entendemos que existe un debate importante sobre el impacto urbano de las estancias temporales sobre el debate de gentrificación y turistificación. Creemos que es un fenómeno complejo y multifactorial que va mucho más allá de las plataformas digitales o de un solo sector y, en muchos casos, la rehabilitación y activación de inmuebles también contribuye a recuperar edificios abandonados, generar empleo, atraer inversión y dinamizar distintas zonas de la ciudad.”

El laberinto legal y las lagunas de la regulación estatal

Los intentos institucionales por normar el mercado de rentas cortas han chocado con ambigüedades técnicas y retrasos en su implementación. A mediados de 2024, el Gobierno de la Ciudad de México promovió reformas a la Ley de Turismo local para frenar la acumulación desmedida de inmuebles. La normativa estipula que los anfitriones particulares pueden registrar un límite máximo de tres propiedades bajo la figura de Estancia Turística Eventual. A partir del cuarto inmueble, la ley los obliga a registrarse bajo la categoría de establecimiento mercantil, exigiendo además que el inmueble se ubique de forma obligatoria en zonas con uso de suelo Comercial o Mixto. Estas dos clasificaciones de suelo representan de manera conjunta apenas el 21% del territorio total de la capital.

La implementación práctica de la ley enfrenta vacíos normativos severos: las autoridades capitalinas no han determinado los mecanismos de fiscalización ni aclarado si se autorizarán Estancias Turísticas Eventuales en predios clasificados como Habitacional con Comercio en Planta Baja —modalidad común dentro del suelo Mixto— donde los niveles superiores están destinados por ley de forma estricta a la vivienda y la planta baja a servicios básicos. Existe además una contradicción semántica en el texto legal, el cual define a la Estancia Turística Eventual como un “servicio de estancia temporal en inmuebles de uso habitacional a cambio de una contraprestación”, mientras simultáneamente exige que el suelo tenga uso mercantil o mixto si se superan las tres propiedades.

Ante estas regulaciones, las posturas de los actores económicos son las siguientes:

  • Airbnb México (Comunicado Oficial): “Mantenemos un diálogo activo con el gobierno de la ciudad y seguimos trabajando para impulsar una regulación equilibrada y basada en datos, que proteja a las comunidades locales y preserve las oportunidades económicas y sociales que el alojamiento temporal genera para miles de familias en la ciudad.”
  • Asociación de Viviendas Turísticas en México (Amvitur): “Hasta ahora no existe una definición formal por parte de la autoridad que obligue a las viviendas turísticas a cambiar su uso de suelo de habitacional a mercantil. Lo que la propia autoridad ha mencionado públicamente es la posible creación de un giro mercantil específico para las viviendas turísticas.”

Los datos duros indican que aproximadamente la mitad de toda la oferta disponible en Airbnb dentro de la Ciudad de México está controlada por cerca de 1,400 anfitriones comerciales que poseen cuatro o más licencias de alquiler, lo que los sitúa de forma directa bajo los supuestos de mercantilización de la nueva ley. Sin embargo, la aplicación real de las sanciones y controles se mantiene congelada debido a que el Gobierno de la Ciudad de México tardó dos años en diseñar el padrón oficial de anfitriones, cuya entrada en operación se anunció formalmente apenas el pasado 21 de mayo.

En otras entidades de la República, el panorama legal muestra asimetrías marcadas. El Gobierno del Estado de Nuevo León publicó recientemente su propia Ley de Turismo, la cual establece la creación de un registro de anfitriones, pero a diferencia del modelo de la Ciudad de México, omitió fijar límites cuantitativos al volumen de inmuebles que una sola persona física o moral puede inscribir y explotar económicamente. Por su parte, en el municipio de Guadalajara las acciones institucionales se encuentran rezagadas, limitándose a debates preliminares sobre iniciativas para implementar registros obligatorios o restricciones temporales de ocupación.

La réplica del modelo en Jalisco: de la colonia Americana al centro histórico

El fenómeno de sustitución de vivienda residencial no es exclusivo de la capital. En la Zona Metropolitana de Guadalajara los principales operadores comerciales por volumen de inventario son Qüarat Living Rentals, con un catálogo de 265 propiedades, seguido por Del Mar Boutique con 174 unidades, compartiendo el mercado con la firma Mr. W que opera 80 departamentos completos.

Los fundadores de Qüarat, Isaias Valdez Silva y Sergio Fernández Angulo, controlan de forma paralela firmas de arquitectura y desarrollo inmobiliario como Construvasi, Dato Construcciones y Arquitectura y Urbanismo Progresivo. La propia sede operativa de la empresa, ubicada en las inmediaciones de la Glorieta de la Estampida en la colonia Jardines de los Arcos, consiste en un edificio de siete plantas donde la totalidad de los siete departamentos que componen la estructura se comercializan bajo el régimen de Airbnb. En lo que corresponde a Del Mar Boutique, la sociedad incluye como accionista a David de la Mora Hernández, empresario vinculado a la firma Jabal Desarrollos, perteneciendo a una familia con presencia diversificada en múltiples empresas del ramo inmobiliario local.

Este proceso de reconversión de activos ha comenzado a replicarse de forma idéntica en la colonia Americana de Guadalajara. En la intersección de las calles Libertad y Bruselas, vallas perimetrales de color verde resguardan un predio de dimensiones reducidas que acumula dos años en estado de abandono. Tras ejecutar la demolición de una finca catalogada que albergaba oficinas, el capital inmobiliario proyectó la construcción de una torre de ocho niveles denominada Proyecto Libertad.

Luis Xavier Andrade, representante de la asociación civil Comunidad Americana —organización que agrupa a 200 residentes locales— describe el proceso de fiscalización vecinal:

“Fuimos a la oficina de Obras Públicas y pedimos los planos, entonces vimos que era un proyecto completamente orientado a Airbnb. Iban a ser una cantidad enorme, como 80 departamentos, en una construcción muy pequeña.”

Las movilizaciones ciudadanas forzaron una inspección por parte del Ayuntamiento de Guadalajara, el cual determinó suspender la obra tras constatar que el proyecto autorizado excedía los coeficientes de utilización de suelo y las alturas permitidas para el polígono urbano. Tras la difusión de rankings editoriales internacionales en 2022 que catalogaron a la Americana como uno de los barrios con mayor atractivo global, el inventario de rentas cortas se disparó de forma descontrolada. Actualmente, en un polígono de apenas 100 manzanas urbanas, se contabilizan 388 departamentos completos destinados de forma exclusiva al hospedaje temporal de turistas.

El desarrollo inmobiliario orienta sus nuevos proyectos hacia este segmento de negocio, destacando obras en desarrollo como:

  • Torre Karam: Proyecto de 10 niveles diseñado para albergar 60 departamentos, edificado sobre un predio donde se demolió infraestructura preexistente, preservando únicamente la fachada original de la Casa Karam, obra diseñada por los arquitectos Luis Barragán y su hermano.
  • Clemente 70: Desarrollo que implicó la fusión predial de múltiples lotes y la demolición de fincas de valor histórico con el objetivo de erigir un complejo habitacional de 12 niveles optimizado para inversionistas de plataformas digitales.

El impacto del modelo alcanza también a zonas de menor nivel socioeconómico, como el barrio El Santuario en el centro histórico de Guadalajara. Este polígono, edificado alrededor del templo de Nuestra Señora de Guadalupe, conserva fincas tradicionales de una planta con elementos decorativos barrocos y neocoloniales en condiciones de deterioro estructural. Históricamente caracterizado por sus corredores gastronómicos tradicionales, el sector enfrenta dinámicas de informalidad comercial y figura anualmente en los listados del Review of Notorious Markets for Counterfeiting and Piracy emitido por el gobierno de los Estados Unidos debido a la comercialización irregular de insumos médicos.

A pesar de estas condiciones socioambientales, El Santuario ya registra un inventario activo de 56 departamentos y casas integradas a la plataforma Airbnb. Héctor Robledo, investigador e integrante del colectivo Caracol Urbano, documenta que el punto de inflexión ocurrió en 2023 coincidiendo con la presentación del plan institucional de repoblamiento del centro histórico por parte de las autoridades municipales. Frente a un inmueble ubicado en el cruce de las calles González Ortega y Juan Álvarez, Robledo detalla que los inquilinos originales fueron obligados a desocupar las viviendas hace pocos meses; actualmente, la totalidad de los departamentos del edificio operan en Airbnb mientras fincas contiguas de corte tradicional son demolidas de forma acelerada por cuadrillas de construcción.

La burbuja de Monterrey: especulación y sobreoferta mundialista

En la Zona Metropolitana de Monterrey la concentración comercial del mercado está encabezada por la firma Anfitrip, marca propiedad del grupo AG Proyectos de Inversión, cuyos accionistas controlan simultáneamente las firmas corporativas Grupo Inmobiliario AG y Capital Inmobiliario AG. Anfitrip administra un portafolio concentrado de 165 propiedades distribuidas en el área metropolitana. Voceros de la empresa confirmaron su modelo operativo basado en la gestión delegada:

“Todas las propiedades son de propietarios privados, personas físicas o morales que nos confían la administración integral de sus inmuebles y operamos como intermediarios entre propietarios e inquilinos temporales. Tenemos en nuestros planes ir haciendo patrimonio a futuro. Como cualquier mercado, el de renta vacacional tiende a autorregularse; lo estamos viendo ahora mismo en Monterrey con motivo del Mundial 2026: muchos propietarios entraron al modelo de corta estancia esperando una alta rentabilidad derivada del evento, pero la sobreoferta genera su propia corrección, y nuestra estimación es que para 2027 una parte importante de esa oferta regresará a la renta tradicional de largo plazo.”

El despliegue de estas estructuras de administración profesional transformó la escala del negocio en Nuevo León, desplazando a los operadores tradicionales de carácter familiar en favor de fondos de inversión que adquieren edificios enteros diseñados desde su origen arquitectónico para la explotación en plataformas digitales. Esta inyección masiva de inventario en vísperas del torneo de la FIFA saturó el mercado local, congelando las expectativas de rendimiento financiero de los pequeños anfitriones independientes.

Un ejemplo de esta dinámica la viven operadores medianos como Marcos Sauceda, técnico en el sector tecnológico de 45 años que participa desde 2020 en el mercado inmobiliario mediante esquemas de subarrendamiento —consistentes en rentar inmuebles habitacionales de largo plazo a terceros para acondicionarlos y relanzarlos al mercado digital de corta estancia—, y Maribel Lozano, psicóloga de 38 años que gestiona una cartera de entre 10 y 12 propiedades. Para ambos perfiles, los ingresos derivados de la plataforma Airbnb representan aproximadamente el 50% de sus percepciones financieras totales, concentrando la mayoría de sus activos en el sector de Cumbres, una de las zonas con mayor dinamismo constructivo en la periferia de Monterrey.

Ambos operadores coinciden en que la cercanía del torneo internacional desató una fiebre especulativa que terminó por saturar el mercado de forma perjudicial para los anfitriones independientes. Los desarrolladores inmobiliarios inundaron el mercado construyendo complejos verticales destinados exclusivamente al alojamiento temporal masivo.

Las proyecciones económicas difundidas por consultoras locales estimaban que las tarifas por noche sufrirían incrementos de hasta un 1,000% durante las fechas del torneo futbolístico. La realidad operativa contradice las estimaciones: la demanda real de reservas internacionales se mantiene significativamente por debajo de las proyecciones. Lozano reporta registrar únicamente dos reservas confirmadas por parte de turistas procedentes de los Estados Unidos para el periodo del Mundial, mientras que Sauceda no cuenta con ninguna reserva activa en su portafolio para las mismas fechas.

Aunque en municipios periféricos contiguos a la infraestructura deportiva del Estadio BBVA, como Guadalupe, se detectan niveles discretos de consulta, el fenómeno se mantiene alejado de la ocupación total esperada. A pesar de la baja tracción de reservas, los precios en los listados digitales se mantienen integrados a la burbuja especulativa: tarifas estandarizadas en la zona de Cumbres que promedian habitualmente 1,500 pesos por noche se ofertan actualmente en plataformas en 3,800 pesos durante las fechas de la justa deportiva.

Airbnb completó su metamorfosis estructural en territorio mexicano. La figura romántica del ciudadano que genera ingresos complementarios rentando un espacio subutilizado de su hogar fue desplazada de los puestos de control del mercado por corporativos financieros, constructoras y administradoras profesionales que gestionan miles de llaves turísticas, consolidando la transición definitiva de la vivienda como derecho social hacia su explotación plena como activo hotelero desregulado.

Perspectiva Más Contexto

Nuestra lectura es que las tímidas regulaciones implementadas en Ciudad de México o Monterrey nacen muertas; las inmobiliarias ya aprendieron a fragmentar sus carteras mediante empresas fantasma y prestanombres para evadir los topes de propiedad. El verdadero peligro que proyectamos desde el equipo editorial es que el mercado no se autorregulará en 2027 como prometen los fondos de inversión; la sobreoferta actual congelará los precios de salida pero mantendrá las viviendas permanentemente fuera del alcance de los locales, consolidando barrios fantasma habitados únicamente por el turismo flotante.

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