La Secretaría de Marina desmanteló dos narcolaboratorios en Culiacán, asestando un golpe económico de 214.9 millones de pesos al grupo criminal “La Mayiza” y afectando su capacidad operativa en la región de Sinaloa.
En MÁS CONTEXTO hemos detectado una grieta en la narrativa de seguridad: el reciente golpe a “La Mayiza” no es un hecho aislado, sino la confirmación de una escalada militar asimétrica que busca desmantelar su infraestructura de raíz en Culiacán. Nuestra postura es que la mera incautación es insuficiente; la clave radica en la supresión de la capacidad productiva y logística que estos laboratorios representan.
Impacto millonario en las arcas de “La Mayiza”
Las autoridades federales, a través de la Secretaría de Marina, ejecutaron un despliegue estratégico en Culiacán, Sinaloa, que culminó con el aseguramiento de dos narcolaboratorios. Estos complejos, presuntamente vinculados al grupo criminal de “La Mayiza”, operaban en las comunidades rurales de Las Juntas y Corralejo. Los reportes oficiales cuantifican la afectación económica a la organización en 214.9 millones de pesos, una cifra que excede con creces cualquier costo operativo asumible a corto plazo.
Nuestra lectura es que esta cifra, más allá de la contabilidad, representa una amputación estratégica a la red logística de “La Mayiza”, forzando una reconfiguración de costos y operaciones que impactará su flujo de efectivo y su capacidad de subsistencia en el mediano plazo. Los operativos de esta índole consolidan los esfuerzos federales por recuperar la seguridad en Sinaloa, y su impacto directo es innegable.
La ingeniería clandestina de los narcolaboratorios
La complejidad de los laboratorios desmantelados revela una capacidad de producción altamente industrializada, diseñada para generar estupefacientes a gran escala.
El arsenal químico de Las Juntas
En Las Juntas, los elementos federales hallaron 1 mil 700 kilogramos de metanfetamina, una cantidad significativa que estaba lista para su distribución masiva. Junto a la droga terminada, se incautaron más de siete mil quinientos litros de componentes químicos. El sitio estaba equipado con instrumental técnico específico: reactores para la síntesis de sustancias, centrífugas para la separación de componentes y generadores de energía que aseguraban la autonomía operativa.
La sofisticación del equipo revela una operación que trasciende la producción artesanal.
Estos instrumentos son esenciales para la fabricación industrial de estupefacientes, lo que indica una inversión considerable y una cadena de suministro robusta por parte del grupo criminal.
Extracción de precursores en Corralejo
Simultáneamente, en la segunda acción en Corralejo, se incautaron otros 650 kilogramos de droga, complementados por 5 mil 600 litros de precursores adicionales. El decomiso conjunto de ambos puntos superó las dos toneladas de sustancias ilícitas, un volumen que habría saturado el mercado de haber llegado a las calles. Todo el instrumental técnico hallado en ambos emplazamientos fue inhabilitado in situ para evitar cualquier posibilidad de reutilización.
El trabajo conjunto entre la Secretaría de Marina y la Fiscalía General de la República (FGR) impidió que una cantidad masiva de sustancias tóxicas, con un impacto social devastador, alcanzara su destino final. Las evidencias recabadas tras los operativos fueron entregadas a las autoridades competentes, quienes iniciarán las indagatorias legales correspondientes.
Un ecosistema criminal bajo asedio
Estos operativos se insertan en un contexto de alta volatilidad para “La Mayiza”. Hemos registrado, de forma paralela, el asesinato de Gabriel Zepeda Guzmán, identificado como jefe de sicarios de este grupo en Colima, y los ataques de presuntos miembros de Los Mayos contra la Marina en el poblado de La Vuelta, Sinaloa, evidenciando una confrontación multifrente. A esto se añade la alerta de búsqueda emitida por la DEA por ‘El Mayito Flaco’, Ismael Zambada Sicairos, una pieza clave en su estructura.
Nuestra visión es que la convergencia de estos eventos, desde el golpe financiero hasta las bajas operativas y la presión internacional, pinta un escenario de asfixia progresiva para la organización criminal, desafiando su capacidad de resiliencia y adaptación.
Desde MÁS CONTEXTO, observamos que estos golpes operativos, aunque contundentes, son solo un frente en una guerra asimétrica de mayor envergadura. El desafío persistirá en desmantelar las redes financieras y políticas que permiten a estas estructuras reconstruirse. Nuestra proyección es que la presión sobre “La Mayiza” se intensificará, pero su capacidad de mutación exigirá una estrategia de contención y disrupción continua, y no solo acciones reactivas, para evitar su resurgimiento bajo nuevas fachadas o alianzas tácticas.
