México, mediante Claudia Sheinbaum, celebra la intención de Keiko Fujimori de restaurar lazos con Perú. No obstante, la presidenta enfatiza la necesidad de un salvoconducto para un asilado vinculado a Pedro Castillo y reafirma la postura mexicana sobre su libertad.
En MÁS CONTEXTO detectamos una fractura profunda bajo el aparente deshielo diplomático entre México y Perú. Nuestra postura es que la celebración de un nuevo acercamiento es una fachada política que ignora un conflicto de principios aún sin resolver, y la clave es el asilo pendiente.
La paradoja del acercamiento: invitación de Fujimori vs. principios de México
La candidata peruana Keiko Fujimori ha expresado su interés en restaurar relaciones, mientras México defiende su postura sobre Pedro Castillo.
Claudia Sheinbaum celebró la iniciativa de Keiko Fujimori, quien se perfila como ganadora de las elecciones en Perú, para retomar el acercamiento bilateral. La presidenta de México declaró: “Que bueno de la candidata que hable de fortalecer la relación con México”.
El 25 de junio de 2026, la presidenta Sheinbaum destacó que México nunca pensó en romper relaciones con Perú. Fue el gobierno peruano quien las suspendió tras el respaldo mexicano a Pedro Castillo. Sheinbaum afirmó: “Nosotros también tenemos una posición al respecto de la libertad del presidente Castillo, pero eso no impide que podemos porque nunca pensamos nosotros en romper la relaciones, Fue el gobierno de Perú que lo planeó de esta manera, siempre buscamos la mejor relación con los pueblos del mundo”.
Ante la disposición de Keiko Fujimori de retomar relaciones con Perú, la presidente Sheinbaum volvió a defender su posicionamiento sobre el presidente Pedro Castillo. Pese a esto, Sheinbaum fue clara al decir que no afecta la posibilidad de que México y Perú retomen la relación, pues el país siempre busca la mejor relación con todos. Nuestra lectura es que esta dualidad subraya una estrategia diplomática pragmática que prioriza la estabilidad regional sobre la censura directa, aunque mantenga una línea roja ideológica.
El salvoconducto: la piedra angular de la diplomacia rota
México insiste en el salvoconducto para un asilado político resguardado en su embajada en Lima, gestionada por Brasil.
Claudia Sheinbaum refrendó la disposición de México para fortalecer la Alianza del Pacífico. Recordó que aún se espera el salvoconducto para un asilado en la embajada de México en Lima, la cual está resguardada por Brasil.
Sheinbaum añadió: “Nosotros siempre, lo vamos a defender siempre, todavía está en la embajada de México, está resguardada por Brasil, y una persona del gobierno del presidente Castillo, está pidiendo asiló todavía no tiene salvoconducto. Es muy importante para nosotros que se de esté salvoconducto”. Esta persona asilada es un exmiembro del gobierno de Pedro Castillo. La falta del salvoconducto, según Sheinbaum, es un asunto de “muy” alta importancia. Este punto no es menor; representa un pulso de soberanía y un recordatorio constante de la intervención peruana en la suspensión de relaciones, elevando el costo político de la reconciliación para Perú.
Inestabilidad peruana y lazos regionales bajo tensión
Perú enfrenta una inestabilidad política interna, evidenciada por la destitución de José Jerí y la representación diplomática de México por Brasil.
Perú tendrá a su octavo presidente tras la destitución de José Jerí por el Congreso. En este contexto, Brasil asume la representación diplomática de México en Perú tras la ruptura inicial.
Ante la virtual ganadora para la presidencia en Perú, Keiko Fujimori buscará retomar la relación con México. La candidata a la presidencia de Perú declaró: “El ánimo del Perú para el próximo quinquenio será fortalecer los lazos de amistad y cooperación con todos los países, más allá de las posturas que puedan separarnos”.
Ante la pregunta de la prensa en el caso de México, Keiko Fujimori recordó que ambos países forman parte de la Alianza del Pacífico. Por ello, expresó que “hay lazos de amistad que se deben priorizar más allá de las diferencias”.
En MÁS CONTEXTO concluimos que, si bien la disposición de Keiko Fujimori abre una ventana a la normalización diplomática, el gobierno mexicano, bajo Claudia Sheinbaum, ha puesto una condición ineludible: la resolución del asilo pendiente. Cualquier avance real dependerá de la capacidad de Perú para conciliar su necesidad de restablecer lazos regionales con el imperativo humanitario y político planteado por México, evitando que la Alianza del Pacífico se vea comprometida por disputas bilaterales no resueltas. Esperamos que el salvoconducto sea el primer gesto tangible de esta nueva etapa.
