La presidenta Sheinbaum ha delimitado claramente el alcance de la colaboración en seguridad con Estados Unidos, enfatizando la no subordinación y la inviabilidad de operaciones terrestres conjuntas conforme a la Constitución mexicana, priorizando la soberanía nacional.
En MÁS CONTEXTO nos inquieta la retórica de colaboración en seguridad entre México y Estados Unidos, donde los marcos legales nacionales se tensan ante la presión de intereses externos. Hemos detectado una grieta en la narrativa oficial que merece ser expuesta.
El 22 de mayo de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo desglosó los pormenores de su encuentro con Markwayne Mullin, secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos de América (EUA), llevado a cabo el jueves previo en Palacio Nacional. Nosotros observamos que la mandataria, durante la conferencia mañanera del viernes, planteó con firmeza su posicionamiento respecto a la relación bilateral en materia de seguridad, dejando explícito que la articulación entre ambas naciones es, en esencia, colaboración y coordinación. Fue enfática al señalar que “no hay subordinación” y que una coordinación efectiva resulta “mejor para ambos países”. Nuestra lectura es que la insistencia en la “no subordinación” es un blindaje necesario ante presiones que, en el pasado, han diluido la autonomía nacional en estas mesas. El secretario de Seguridad Nacional estadounidense reconoció la labor que México está realizando, y Sheinbaum Pardo reveló que le propuso intensificar la frecuencia de las reuniones de entendimiento en materia de seguridad, a fin de “que no haya malos entendidos y que se esté dando seguimiento a la colaboración”. Anunció además que la siguiente cumbre de alto nivel se prevé para junio de 2026, marcando así la continuidad de este enfoque colaborativo que definió “el tono de la reunión”.
Límites constitucionales a la presencia extranjera en territorio
En cuanto a la posibilidad de operativos terrestres conjuntos en México, la presidenta Sheinbaum explicó a Markwayne Mullin, con “toda transparencia”, el marco legal y constitucional de México. Señaló que la “colaboración tiene que estar en cierto marco, que las operaciones conjuntas en territorio no nos lo permiten nuestras leyes ni la Constitución”. Consideramos que esta firmeza en la aplicación de la ley interna es un acto de soberanía irrenunciable, que debería ser la base de cualquier diplomacia en seguridad. La mandataria calificó el encuentro como una “buena reunión de ambas partes”, subrayando la coincidencia en la voluntad de “seguir trabajando colaborando” bajo un “marco de respeto que tienen ellos hacia México y nosotros hacia Estados Unidos”. Sheinbaum Pardo descartó que Mullin hubiera formulado solicitudes específicas a México, más allá del seguimiento a los acuerdos establecidos en el “entendimiento del mes de septiembre”.
La agenda binacional: Seguridad, comercio y la diplomacia de las ausencias
La visita programada de Sarah Carter, la zar antidrogas de Estados Unidos, quien acompañaría a Markwayne Mullin y su comitiva, fue pospuesta. La presidenta aclaró que esta postergación, que ahora se proyecta para junio, coincidió con el próximo encuentro de seguridad con funcionarios estadounidenses. “Fue un tema de agenda, no fue un tema de que no quiera venir, sino un tema de agenda y se está buscando un mejor momento”, especificó Sheinbaum Pardo. Este ajuste de agenda, aunque presentado como logístico, siempre invita a la especulación sobre el verdadero peso de los temas en juego. Adicionalmente, la mandataria informó que el 27 de mayo de 2026 se inaugurarán las conversaciones para la revisión del T-MEC, el tratado comercial que vincula a México con Estados Unidos y Canadá.
En MÁS CONTEXTO prevemos que la diplomacia de la seguridad y el comercio binacional enfrentará una reconfiguración bajo la administración Sheinbaum, donde la soberanía nacional no es negociable, pero los intereses económicos sí son maleables. Es imperativo que la sociedad mexicana exija transparencia y un blindaje aún mayor frente a cualquier intento de injerencia. El verdadero desafío será mantener la autonomía mientras se gestionan las complejas interdependencias.
