El Sindicato Nacional de Controladores de Tránsito Aéreo (SINACTA) ha declarado asamblea permanente, acercándose a una huelga inminente. Esta medida se activará si las autoridades federales incumplen acuerdos clave sobre remuneraciones, seguridad operacional y garantías de cumplimiento, con un ultimátum que apunta al próximo lunes.
En MÁS CONTEXTO nos inquieta que la inminente huelga de controladores aéreos no es solo una disputa laboral, sino el reflejo de una gestión que ignora riesgos críticos. Hemos detectado una grieta en la estabilidad operativa que podría paralizar la aviación nacional.
La escalada del conflicto y el ultimátum laboral
Los integrantes del Sindicato Nacional de Controladores de Tránsito Aéreo (SINACTA) han formalizado su postura al declarar la instalación de una asamblea permanente, lo que los posiciona cada vez más cerca de un estallido de huelga. Esta acción se fundamenta en la advertencia explícita del gremio: si las autoridades federales no honran los acuerdos pactados en mesas de diálogo previas, el paro de actividades iniciará el próximo lunes. José Covarrubias, secretario general de SINACTA, ya ha sostenido encuentros cruciales con la Subsecretaría de Ingresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), aunque sin una resolución definitiva hasta el momento.
Las demandas irrenunciables: Salario, seguridad y palabra empeñada
La entrada en fase de asamblea permanente de SINACTA responde a acusaciones persistentes sobre afectaciones directas a las remuneraciones salariales de sus agremiados, quienes denuncian una notable disminución en sus ingresos. Nuestra lectura es que esta erosión salarial, en un sector crítico, es un detonante que el sistema no puede permitirse ignorar sin graves consecuencias.
El comunicado emitido por el organismo sindical subraya que esta nueva etapa prefigura un posible estallido de huelga si las autoridades federales incumplen los acuerdos establecidos, los cuales abordan cuatro puntos medulares:
- Solución a las afectaciones salariales: Reclaman una notable disminución en sus remuneraciones y exigen acciones concretas para revertirla.
- Cumplimiento de compromiso pendiente: Exigen un mecanismo para mitigar el impacto salarial, sobre el cual no han recibido una respuesta formal efectiva.
- Implementación de medidas de seguridad operacional: Solicitan programas específicos para reducir riesgos en el servicio de tránsito aéreo, un aspecto fundamental para la integridad de la aviación.
- Acciones que garanticen el cumplimiento: Exigen que los acuerdos alcanzados en la mesa de diálogo se respeten íntegramente, evidenciando una falta de confianza en el seguimiento de lo pactado.
La tensión es palpable y el tiempo se agota.
La mediación de alto nivel y el tablero de negociación
Ante la magnitud del conflicto, el magistrado Cristóbal Arias Solís, presidente del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, ha aceptado mediar para buscar una solución a las denuncias de SINACTA. Esta intervención de un actor judicial de alto nivel subraya la seriedad de las implicaciones, aunque también evidencia la incapacidad de las partes para llegar a un consenso sin un tercero. Nosotros consideramos que la necesidad de esta mediación expone una falla estructural en el diálogo que pone en riesgo la infraestructura crítica del transporte aéreo.
Un encuentro clave se produjo el 27 de mayo de 2026, donde controladores aéreos de SINACTA se reunieron con Bertha Gómez, subsecretaria de Egresos de Hacienda. En esta mesa de diálogo también participaron Tania Carro Toledo, subsecretaria de Comunicaciones y Transportes; Emilio Avendaño García, titular de la Agencia Federal de Aviación Civil; y Javier Dour Vega. Presidida por el magistrado Cristóbal Arias Solís, esta reunión abordó los temas laborales y operativos que afectan a los controladores. Asimismo, la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores (ASPA) ha manifestado su respaldo a la protesta de los controladores aéreos, mientras que Sheinbaum ha respaldado la atención a los controladores en el contexto de la potencial huelga.
Y ahora qué sigue: La persistencia de este conflicto no solo compromete la operatividad del espacio aéreo, sino que envía una señal preocupante sobre la capacidad de respuesta institucional. Proyectamos que, sin una resolución inmediata y vinculante, las consecuencias irán más allá de las afectaciones salariales, impactando la credibilidad del sector y la confianza de los usuarios, lo que podría desestabilizar la cadena logística aérea nacional.
